Las grasas no son el enemigo

Tememos a las grasas porque las asociamos directamente con el aumento de peso. Pero lo cierto es que las grasas son fundamentales para la salud y cuando las eliminamos de nuestra dieta nos sentimos sin empuje y decaídos.

Aceite oliva virgen extra

Entre sus funciones está la de proteger los órganos, transportar y absorber vitaminas y formar la membrana grasa de las células incluidas las que forman el tejido conectivo que lubrica y mantiene ágiles nuestras articulaciones.

 El culpable del aumento de peso es el desequilibrio provocado por la desorganización en los horarios de las comidas, los hábitos insalubres, la falta de movimiento, la ansiedad, la inadecuada elección de los alimentos que llenan la despensa, y del mal uso que hacemos de las grasas buenas.

Hay que apostar por el movimiento, por un control en las cantidades que comemos y por las grasas sanas como el aceite de oliva VE, la grasa más usada en la cocina mediterránea.

Pero es importante saber que no es oro todo lo que reluce y que la calidad depende y mucho del tratamiento y la manipulación del producto. Hay métodos de extracción que someten al aceite a temperaturas que lo oxidan y acaba perdiendo sus propiedades por muy ecológico o de alta calidad que sea. Y es que necesitan 27° para evitar la condensación de la grasa vegetal, aunque los productores aseguran que es una temperatura lo suficientemente baja para mantener intactas sus propiedades.

Sin embargo, el método de extracción en frío -que viene marcado en las etiquetas del envase- parece una apuesta segura.

También al cocinar, si sometemos al aceite a una temperatura  por encima de los 150º, se crean partículas tóxicas. Lo adecuado sería cocinar a fuego medio bajo, sin prisas, y evitar que el aceite humee. 

Cuando tomamos la decisión de hacer un régimen alimenticio para bajar peso creemos que con ello cambiará también nuestra estructura ósea. Que nos convertiremos en la persona que hemos visto en la foto y que le sienta tan bien todo. Pero no es así, nuestras piernas seguirán siendo cortas y nuestras caderas anchas. Por eso la decisión de bajar de peso ha de ser una decisión consciente relacionada con la salud y no con el aspecto físico.

Con mis mejores deseos.


Comer en Navidad y No morir en el intento

En una atmósfera relajada, con sobremesas interminables y rodeados de exquisita comida navideña, la fuerza de voluntad flaquea y resulta muy difícil decir no a la tentación de comer mucho y de todo.

Tarta vegana de moras

No hay más remedio que ser prácticos en estos días de Navidad y tomar algunas medidas para minimizar el efecto de los excesos que acabarán por convertirse en sobrepeso, molestias intestinales, hinchazón abdominal, mal aliento, digestiones pesadas… 

Adoptar algunos o todos de los siguientes hábitos minimizaran o evitaran estos problemas. Hábitos saludables para:

ANTES DE LAS COMIDAS

-Te irá muy bien pasear o un poco de ejercicio antes de las comidas; así el alimento se convierte en energía y no en grasa.

–  Toma una fina lámina de raíz de jengibre fresco unos 10 ́ antes de las comidas, estimula las enzimas digestivas. 


–  Si comes en exceso hidratos de carbono o azúcar, hay que hidratarse y  para eso el agua es el mejor lubricante.  Bebe, si lo necesitas, antes de las comidas. 

EN LA MESA

– Cuidado con las cantidades. 

El estómago se adapta a cualquier cantidad de comida pero cuando está lleno pierde su capacidad digestiva. No es necesario sacrificar ese dulce navideño que tanto te gusta y solo comes en Navidad, pero una pequeña cantidad bastará para satisfacer el paladar y ser fácilmente digerida.


–  Come relajado, paladea y saborea sin engullir la comida. Hay un lenguaje químico entre el cerebro y el estómago. Desde que empiezas a comer hasta que el cerebro manda un mensaje de saciedad pasan unos 15´.  Si comes despacio cuando llega la señal has ingerido poca cantidad de alimento. Pero, en cambio, si comes rápido, eres capaz de ingerir una gran cantidad de comida antes de que llegue esa señal.

–  No hables demasiado mientras comes. Al hablar apenas masticas y necesitas beber para poder tragar. Si tomas agua mientras comes el alimento resbala más rápido y tienes la sensación de poder comer aún más. La conversación mejor dejarla para la sobremesa.
-Come lo más suave primero y lo más pesado después.

–  No mezcles  temperaturas extremas en los alimentos. Y evita las bebidas frías.

DESPUÉS DE LAS COMIDAS

– Luego de comer va bien relajarse, pero no dormir la siesta. Si eres practicante de hatha yoga y conoces supta baddha konasana te irá bien practicarla luego de las comidas, hará milagros.

– Si has comido pesado a mediodía para la cena va perfecto una crema de alcachofas -aumentan la secreción de bilis-. 

Y por si lo anterior no fuciona aquí tienes la receta de una INFUSIÓN DEPURATIVA

Las infusiones herbales ayudan al hígado a mantener su función hepática. Esta infusión es para tomar antes y después de estas fiestas un par de veces al día, siempre acompañada de una dieta ligera y equilibrada. 

Ingredientes: cardo mariano, tila, diente de león, alcachofera, unas gotitas de extracto de rábano negro y unas gotas de extracto de ortiga verde. Y  la cantidad de cardo mariano es la mitad en relación con el resto de los ingredientes. 

Cantidad: Una cucharada sopera por cada vaso de agua.

Preparación: se mezclan las hierbas y se infusionan en agua caliente.

Se puede añadir un poco de boldo a esta infusión, porque estimula la producción de la bilis, siempre con precaución y si nuestro hígado se encuentra en buenas condiciones.

De todos los placeres comer puede ser el que más debilita la voluntad, pero puedes convertir las comidas de Navidad en satisfactorias y  más ligeras que nunca  si decides aplicar algunas de estas sencillas pautas del Ayurveda.

Con mis mejores deseos.


Tomar el sol: si, no, si, no…

Cuatro cosas son indispensables para una buena salud: una alimentación adecuada, hidratación, ejercicio físico y la luz del sol.

El sol

En la mayoría de países asiaticos, al contrario que en Europa, les gusta lucir la piel blanca, ¿significa esto que no exponerse al sol reduce el índice de casos de cáncer de piel en la población asiática y qué el nivel es más bajo en relación con Europa? ¿lo és? 

Según los world health rankings, de las 50 causas más probables de muerte en España el cáncer de piel ocupa el lugar 34. En Tailandia el cáncer de piel ocupa el lugar 40. ¿Por qué hay tan poca diferencia entre una población que no toma el sol y una que sí lo toma?. Un dato para pensar.

Beneficios del sol

Las células de la piel captan la energía de los rayos del sol para sintetizar Vitamina D, los otros rayos, los agresivos, en horas de baja intensidad solar son absorbidos por las capas atmosféricas que envuelven la tierra. Sin embargo, somos propensos a tener un déficit de esta vitamina porque pasamos la mayor parte del día encerrados y expuestos a luz artificial. 

La realidad es que no hay mejor medicina que un baño de sol y de agua de mar a primeras horas de la mañana o últimas de la tarde para recibir  beneficios como:

Fortalecer el tejido óseo, regular el nivel de calcio y colaborar en la renovación celular.

Estimular el sistema inmunológico.

Combatir la presencia en la piel de gérmenes, ácaros, hongos, bacterias y virus. 

Aumentar nuestra energía vital e influir positivamente en los síntomas de depresión, insomnio e irritabilidad.

Los rayos ultravioleta provocan un efecto vasodilatador que mejora la circulación sanguínea. También estimulan la glándula tiroides para que produzca más hormonas lo que ayuda a aumentar el tono muscular.

Inconvenientes 

Es evidente que la debilidad de la capa de ozono hace más crítica la exposición solar. Y los inconvenientes de tomar el sol en exceso y en horas de alta intensidad solar hace que: 

Nos quite la energía en vez de darla. 

Las jornadas interminables de sol son más de lo que nuestro cuerpo puede soportar y agotamos la  melanina -proteína que nos broncea y que a la vez nos protege de la luz del sol- por la defensa del cuerpo ante la agresión de los agentes externos.

Causa un envejecimiento prematuro de la piel.

Debemos de tomar precauciones -según indica el Ayurveda- que van más allá de la crema solar, y son: 

Hidratar la piel por dentro y por fuera

Con o sin protección solar, la piel tiene que estar preparada para exponerse al sol. Si la piel está deshidratada, tirante y seca, sufre más daños.

Lo mejor es hidratarse bebiendo agua mineral pura, limpia y cristalina. Masajear la piel con aceites naturales que la alimentan y la protegen. 

Si usas productos solares que sean naturales

Los productos que protegen, y a la vez cuidan nuestra piel, están compuestos por minerales naturales, vitamina C y aceites o cremas vegetales de karité, coco…Mejor evitar los bronceadores con componentes químicos: oxybenzone, metil antranilato o palmitato de retinol que podrían ser perjudiciales.

Llevar una dieta equilibrada 

Que incluya: nueces, almendras, aguacates, maíz, zanahoria, ciruelas, cerezas, frambuesas, sésamo, aceites vegetales, cereales, acelgas, perejil, cilantro, apio, papaya, sandía, tomate y albaricoques.

La dosha pitta puede desequilibrarse -por exceso- en esta época del año. Y en consecuencia aumenta la irritabilidad, la crítica, los enfados, etc… Evitar el sol directo, hidratarse y tomar alimentos de sabor dulce, amargo y astringente evitando los de sabor picante – incluyen la cebolla y el ajo- controlara el aumento de esta dosha.

Un bronceado es más bonito sobre una piel sana. Tomar el sol no es un acto irresponsable, solo hay que elegir las horas de baja intensidad solar. Y alternar siempre con baños en el agua mientras estamos expuestos al sol.

Aunque las horas de playa y de sol son, comprensiblemente, muy deseadas hay que hacerlo progresivamente y con precaución. Todos los excesos pueden convertir algo bueno en malo.

Con mis mejores deseos.

El pan el “patito feo” de las dietas

Cuando queremos adelgazar el pan es lo primero que suprimimos. Sin embargo, los hidratos son indispensables en una dieta equilibrada aunque el objetivo sea adelgazar.

No solo se necesita energía para realizar trabajo físico, la mente es el órgano del cuerpo que más consume. ¿Imaginas tu coche funcionando sin combustible? Los hidratos se convierten en glucosa que es el mejor combustible para los músculos y el cerebro. Consumir un poco de pan al día aporta los imprescindibles hidratos de carbono.

Nuestro pan tradicional es el de trigo. Su gluten le da fuerza a la harina para levar la masa, que se hincha en el horno creando un espectáculo. Nada se puede comparar con el olor del pan recién hecho.

Una rebanada de pan hecho con harina de calidad y agua no engorda. Quizá habría que revisar si el problema radica en una dieta desequilibrada, una falta de actividad física, unas cantidades exageradas de alimentos -por muy sanos que sean- o una mezcla excesiva de alimentos en una misma comida que impide digerirlos adecuadamente. En la digestión está la cuestión. 

¿Tostadas, corteza o miga?

Sustituir el pan artesanal por pan tostado envasado solo puede tener un punto positivo y es que a nadie le apetece mojar esas tostadas en una salsa.

Quitar la miga y comer la corteza del pan es una tendencia porque creemos que la apariencia ligera de la corteza engorda menos. La miga es más esponjosa porque contiene más agua y la corteza es seca porque al estar expuesta directamente al calor se deshidrata.

¿Pan integral o blanco?

Tienen prácticamente las mismas calorías. 100 g de pan blanco = 290 calorías vs 100 g de pan integral = 243 calorías. La diferencia radica en la cantidad de fibra que contiene un cereal completo en relación con uno refinado. Su índice glucémico es más bajo y al ser más rico en fibra sacia más. Pero no siempre podemos digerir con facilidad las harina integrales o eliminar los excesos de fibra. Lo mejor es probar: comer durante unos días la misma comida ligera, unos días acompañada de pan integral y otros de pan blanco. El adecuado será aquel que no de pesadez, acidez ni gases.

Los alimentos de calidad no llevan conservantes, aromatizantes, etc. No podemos comparar un pan moreno mallorquín elaborado cada día con un pan precocido y envasado.

Sobre el pan moreno mallorquín Antonio, del Forn can Terés de Manacor, destaca que en Mallorca los panaderos artesanales usan su mezcla de harina personalizada, aunque por norma general podríamos decir que contiene:

-Harina de sopa: una harina rica en salvado aunque en menor cantidad que la harina integral.

-Harina integral con el salvado al 100%

-Y una parte de harina blanca.

Una característica del pan moreno mallorquín, que lo hace único en el resto de Europa, es que no contiene sal.

Antonio pertenece a ese grupo de panaderos que fomentan y valoran un pan de calidad. Están rescatando la harina del trigo “xeixa” que es la que se empleaba antiguamente en las casas rurales, y aunque es más difícil de trabajar tiene escaso contenido en gluten.

Le pregunto por los ingredientes de un buen pan blanco mallorquín y dice: _ “En realidad el pan blanco mallorquín no existe, sería lo que llamamos pan de pagés”.

Cada persona es un mundo y esto nos lleva hacia una alimentación saludable en la que cada uno necesita una dieta que no se puede generalizar.

Con mis mejores deseos.

ENVEJEZCO

Pasan los años, afortunadamente, y las arrugas y las canas poco a poco van dibujando un nuevo aspecto físico.

Una imagen más que mil palabras

La piel es el órgano externo que muestra los cambios como un reflejo del estado interno; y si pudiéramos ver los pulmones, el hígado y el resto de órganos mostrarían los mismos signos de envejecimiento.

Que unas personas envejezcan más rápido que otras lo podría determinar la genética en un 30% y en un 70% el estilo de vida.

La piel adelgaza, salen arrugas y aparecen manchas. Se suda menos. Se reduce la sensibilidad al calor y al dolor. Si se toman medidas externas, que es lo habitual, la piel rejuvenece solo superficialmente, puede que le demos brillo unas horas al día, quizá meses, pero, interiormente y junto al resto de órganos siguen envejeciendo.

En las uñas aparecen surcos, se vuelven amarillentas y crecen más despacio. A todo esto se suma la vista cansada, la pérdida de fuerza y la falta de reflejos.

Se pierde estatura, tejido óseo y muscular. La pérdida de grasa reduce la energía y por eso se siente más frío.

La deshidratación aparece con mayor facilidad y las células reducen su tamaño.

Las extremidades se vuelven delgadas y el cuerpo ancho; se pierde la flexibilidad y la fuerza.

Los pulmones aumentan de tamaño pero también aumenta el volumen residual por lo que se pierde capacidad respiratoria.

Disminuye el tamaño del útero, de la vagina, del pecho y en los hombres aumenta el tamaño de la próstata.

Se segrega menos saliva y la digestión es débil por lo que cuesta más absorber los minerales. Los riñones filtran menos sangre, el hígado funciona lento y disminuye la motilidad intestinal.

El corazón aumenta de tamaño y sus paredes se vuelven más delgadas.

El sistema inmune se vuelve débil porque disminuyen los glóbulos blancos y cuesta recuperarse de las enfermedades.

Pues a pesar de esta interminable lista de alteraciones físicas podemos ralentizar este proceso degenerativo si tenemos en cuenta dos factores:

El estilo de vida tiene que incluir movimiento físico -hatha yoga, paseos- al menos media hora cada día. Y es muy saludable hacerlo antes de las comidas, no después de ellas.

Recuperar las horas de sueño nocturno. Para ello hay que acostarse pronto y readaptar nuestro cuerpo a los ritmos de la naturaleza. Dormir por la noche y vivir con la luz del sol. Evitar el estrés antes de irse la cama trabajando los pensamientos positivos.

Hacer trabajo respiratorio para recuperar la capacidad pulmonar, sobre todo porque las células buenas necesitan aire para vivir.

•Y la alimentación con una dieta completa, equilibrada y de cantidades moderadas que no solo favorece la absorción de nutrientes sino que facilita la eliminación de residuos, tan importante como la nutrición. Las células viven de lo que comemos, del aire y del sol. Toda regeneración empieza a nivel celular.

Aprender a mantener horarios regulares para las comidas y dejar que la digestión haya terminado antes de ingerir de nuevo ningún tipo de alimento.

Hay que aprender a beber agua. Es fundamental hidratarse con regularidad a lo largo de todo el día – y no en grandes cantidades solo en momentos determinados- con agua mineral de bajo nivel en residuo seco.

Todo la información es a nivel general y debe adaptarse a cada individuo según las necesidades marcadas por sus dosha en desequilibrio. En resumen hay que crear un estilo de vida saludable que a cambio recompensa con un equilibrio físico, emocional y mantiene vivo y joven todo un sistema celular que se regenera desde dentro y se muestra fuera, y “…pintarse la cara color esperanza, mirar al futuro…”

Reedito este post – en su día lo edite en un periódico digital pero a día de hoy ya no existe- en mi blog personal porque creo que puede ser de interés. Con mis mejores deseos.

En tiempo de cerezas

Nuestro cuerpo se mueve en sintonía con un reloj biológico interno, que provoca que todo funcione en equilibrio y armonía, siguiendo un plan maestro.

Cerezas en primavera

Pero estamos tan absortos con lo que nos rodea, con mil necesidades, deseos y emociones insatisfechas, que acabamos perdiendo la conexión con ese ritmo natural y lo vamos sustituyendo por un ritmo nuevo y artificial, a lo que el cuerpo se va adaptando a duras penas.

Comemos cuando tenemos sed, vemos la TV en horas de sueño… Hemos pasado de subir a los árboles y vivir en cuevas a vivir en edificios de más de 30 plantas. Vivimos como un pez dentro de una pecera, lejos de un ambiente natural.

Le llamamos evolución, pero esto crea una desorientación funcional a la que creemos que el cuerpo se va acostumbrando, pero lo cierto es que el cuerpo se va debilitando. 

Nuestro cuerpo reclama nuestra presencia a través de la enfermedad; solo entonces nos acordamos que existe y conectamos con él de nuevo. Antes de que esto ocurra es mejor bajar cada día al suelo y vibrar a su ritmo.

Todos los órganos corporales necesitan su tiempo de actividad y su tiempo de descanso. Por ejemplo:

El hígado está más activo de noche que de día. Sin embargo, solemos tomar una cena excesivamente pesada sobre las 21:00 o más tarde, cuando debería de ser escasa y no más tarde de las 19:00

Cada célula tiene un tiempo de vida determinado y se renueva en determinados intervalos. La salud celular depende de que nuestro cuerpo se sincronice con los ciclos del día para estar activos, y de la noche para el descanso. La médula ósea, por ejemplo, produce más células sanguíneas por la noche. 

La secreción biliar está en su nivel más alto a mediodía de 12:30 – 13:30. Es la hora apropiada para la comida, en cambio comemos de 14:00 – 15:00.

El intestino grueso está más activo a primera hora de la mañana. Pero en nuestro hábito matinal no entra perder el tiempo en estos menesteres, llegamos tarde al trabajo, nos levantamos ya con preocupaciones y el resultado: estreñimiento. No hay nada peor que dejar de eliminar materiales de desecho.

La secreción de serotonina aumenta con la luz del día, y sobre todo a mediodía – sobre las 12:00- 13:00 h – con el ejercicio físico y con los alimentos dulces. El 95% de este neurotransmisor se forma en los intestinos, no en el cerebro, lo que muestra lo importante que es alimentarse a la hora correcta.

La secreción de melatonina se da sobre las 23:00 h. La melatonina entre sus funciones tiene la de ordenar a la célula su extinción para poder ser sustituida por otra fuerte y nueva. Si esto no ocurre, se prolonga el periodo propicio para la división celular, y la célula sencillamente no se renueva. 

Todo tiene un tiempo y un espacio y, equivocadamente, creemos que lo que no se hace ahora lo hará el cuerpo luego en cualquier momento, pero eso no es así, cuando el ciclo pasa la función se ralentiza o simplemente se anula. 

Queda un trabajo por hacer, y es volver a conectar con los ciclos biológicos que marca la propia naturaleza para mantener las funciones vitales fuertes y rejuvenecidas constantemente.

Con mis mejores deseos.


¿Por qué si duermes poco comes más?

Dormir 8 horas mantiene en equilibrio el sistema hormonal y le ayuda a realizar sus funciones sin alteraciones. ¿Pero qué pasa si duermes poco o mal?

Las hormonas, el sueño y el hambre

La leptina -solo a título informativo decir que entre sus funciones tiene la de neutralizador vírico- es una hormona que informa al cerebro de que estás comiendo, y este, ante esa información responde con la sensación de saciedad, entonces te sientes lleno y dejas de comer. 

Los niveles de leptina son más altos por la mañana y disminuyen a lo largo del día. Por eso es más fácil sentirte saciado cuando comes que por la noche cuando cenas. 

Cenar tarde y más de lo debido impide un sueño profundo y satisfactorio, y, ¿qué pasa que si no duermes bien?  Cuando no duermes bien pierdes energía y para recuperar ese extra de energía que el cuerpo necesita se elevan los niveles de grelina. ¿Qué hace la grelina? manda un mensaje -hiper estimulando las neuronas del hipotálamo- al cerebro pidiendo más y más alimento para obtener esa energía que le has quitado por dormir poco, y por eso, la respuesta cerebral es la sensación de hambre

Irse a la cama en plena digestión – que tiene una duración aproximada de 6 horas- y pasado el ciclo de sueño que se inicia sobre las 23:00h, impide la secreción de melatonina -que se libera por la noche cuando el cuerpo está en ayunas para ayudar en las funciones metabólicas-. La escasez de melatonina aumenta la posibilidad de no dormir suficiente.

Si duermes poco o mal el nivel de leptina baja y el de grelina sube. Y por comerlo y beberlo, te encuentras en medio de esta batalla leptina – grelina. Con una respuesta a la leptina que no llega para decir BASTA y con una respuesta a la grelina que pide MÁS. Aunque las protagonistas en este caso son la leptina y la grelina, todo un sistema hormonal entra en juego y si esto continúa durante días da lugar a un desequilibrio hormonal.

Por eso la medida a tomar desde el punto de vista Ayurveda ha de ser una puesta a punto global, con una alimentación adecuada, respetando los horarios y las cantidades de comida, y acompañada de unos hábitos saludables.

Algunos alimentos que aumentan la secreción de leptina son: brócoli, almendras, pomelo, zanahorias y arroz… 

Las frutas, las legumbres, las verduras, los frutos secos… ayudan a moderar el apetito. Y además son ricos en triptófano que ayuda a regular el sueño. La necesidad de tener que masticar estos alimentos hace que estén más tiempo en el estómago, esto produce menos grelina – ya que aumenta cuando el estómago está vacío-. Y en los intestinos se puede liberar otra hormona -que aunque da igual como se llame, por si te interesa se llama colecistoquinina- que juega también un papel importante en dar sensación de saciedad. 

Con mis mejores deseos.