Pranayama. El gran desconocido.

La práctica de pranayama se vuelve inevitable para obtener unos beneficios que difícilmente obtendremos de otro modo. 

¿Cuántas veces nos paramos a lo largo del día a coger una bocanada de aire porque nos damos cuenta de que no estamos respirando? Convertimos la respiración en automática y superficial, usando solo la parte alta de los pulmones. Vivimos encerrados en pisos, lejos del suelo. Trabajamos en oficinas donde el aire circula en un circuito cerrado 8 horas al día, hacemos viajes de 12 horas…

Una cosa es lo que respiramos y otra es el prana. 

El universo tiene una fórmula mágica  que combina el oxígeno -en un 21%- con el nitrógeno  -en un 78%- con otros gases y vapor de agua. Si el aire llevara solo oxígeno puro podríamos respirar durante un tiempo limitado.

Si nuestro nivel de oxígeno es más alto que el de dióxido de carbono sufrimos hipoventilación y si sucede lo contrario sufrimos hiperventilación. La práctica del pranayama mantiene el equilibrio. En el universo es el campo eléctrico que hay entre la tierra y la atmósfera el que mantiene ese equilibrio. 

El prana está en el aire pero no es ni el oxígeno ni el nitrógeno. Es la energía  de los iones negativos de los átomos. Cuanta más carga negativa hay en el lugar que estamos respirando más estímulo recibimos para  respirar profundo. Eso ocurre cerca del mar donde la carga negativa es más alta. Por eso solo el hecho de estar en contacto con la naturaleza nos hace más felices, y es porque respiramos mejor. 

 Hay 5 pranas que controlan el funcionamiento de nuestro organismo y que podemos manejar con el pranayama: prana: energía vital, apana: elimina tóxicos, samana: mueve la digestión, udana: fortalece el sistema nervioso, vyana: circulación sanguínea. 

Pranayama es una palabra compuesta: ayama -controlar, alargar- y prana  -energía vital-. La distribución del prana se realiza a través de la respiración.

El Pranayama es el eslabón que une el trabajo físico de las asanas con el trabajo mental. 

Es tanto físico como mental. Es el paso previo a Pratyahara ¿quién es capaz de entrar en un estado de pratyahara si no controla la respiración? ¿Quién es capaz de meditar si no es capaz de controlar sus sentidos? La escalera del YOGA está formada por: yama, niyama, asanas, pranayama, pratyahara, dharan, dhyan y samadi. Cada escalón necesita el equilibrio del anterior. 

Sus beneficios físicos 

-El corazón descansa sobre el diafragma. Si el abdomen es voluminoso presiona el corazón contra los pulmones y reduce la cavidad pulmonar. El pranayama aumenta el aire que entra y sale de los pulmones, reduciendo así el número de respiraciones. En India dicen que la vida se cuenta en respiraciones no en años.

-Oxigena la  sangre.

-Tonifica los músculos respiratorios. 

– Nuestras células se oxidan, envejecen y mueren. Pero el pranayama regenera el sistema celular y controla su envejecimiento. 

-Elimina toxinas por su beneficioso impacto sobre el sistema linfático. 

– Cuanto más oxígeno usa el cuerpo más grasa quema. 

Sus beneficios mentales

-Relaja la mente y la prepara para la concentración y la meditación. 

-Fortalece el sistema nervioso. Estamos abducidos por nuestros sentidos que anulan la voluntad, y esa sobreestimulación sensorial pone en jaque nuestro sistema nervioso.

-Regula los desequilibrios respiratorios que acaban causando estrés.

Sus beneficios espirituales

-Es el hilo invisible que conecta el cuerpo con la mente para iniciar un viaje hacia un mundo desconocido donde habita el yo interior. 

-Purifica los nadis. 

-Equilibra prana y apana 

Nacemos con una inhalación y morimos con una exhalación ¿hay algo más importante?

Podemos estar dos meses sin comer, una semana sin agua pero unos pocos segundos sin respirar. En el blog puedes encontrar otros post relacionado con el pranayama: https://yogaayurvedays.com/2019/10/31/no-cuentes-la-vida-en-anos-cuentala-por-respiraciones/ y en https://yogaayurvedays.com/2019/08/08/que-hago-con-mi-estres/

Con mis mejores deseos.

¿Podemos prevenir el Alzheimer?

Podemos intentar evitar la posible aparición de la enfermedad introduciendo hábitos saludables en nuestro estilo de vida. Es una enfermedad en la que influyen muchos factores y la alimentación incorrecta y el estrés crónico, dentro de un estilo de vida poco saludable, pueden acelerar su aparición.

El cerebro necesita flujo sanguíneo -limitado por la falta de ejercicio físico adecuado- y energía -escasa por la alimentación inapropiada- tanto o más que cualquier otro órgano del cuerpo. Para colaborar en las necesidades cerebrales es beneficioso:

1Practicar Yoga

La práctica de Yoga en mayúsculas incluye entre otros: asanas -trabajo físico-, pranayama -trabajo respiratorio- y meditación -trabajo mental- cuya práctica puede ayudar en la recuperación de la pérdida de memoria en la primera fase de la enfermedad. 

Algunos investigadores de enfermedades neurodegenerativas son conscientes de que los efectos que la meditación rejuvenecen y mantienen la vitalidad cerebral

2Seguir una alimentación saludable

Un estilo de vida con una dieta equilibrada -según el Ayurveda- y variada, basada en alimentos naturales no procesados, siguiendo horarios regulares… 

3Gestionar el estrés

El estrés y los niveles de cortisol tienen relación directa con la pérdida de memoria, con el aprendizaje y con la retención  de nueva información. Estas funciones están asociadas al hipocampo y por tanto controlar el estrés es una parte vital para la  prevención de la enfermedad de Alzheimer. 

Las hormonas cortisol y adrenalina son producidas por las glándulas suprarrenales en respuesta a una situación estresante y son responsables de un aumento del ritmo cardíaco y de una sensación estimulante; cuando el estrés cesa, estas dos hormonas deberían volver a niveles normales. Sin embargo, con el estrés crónico esto no sucede y crean  consecuencias desastrosas para el cerebro.

Esto afecta al hipocampo -la parte del cerebro que ayuda a clasificar y almacenar recuerdos- y bloquea la función neurotransmisora causando serios daños en las células cerebrales.

Los medicamentos contra el Alzheimer -una enfermedad realmente compleja- van dirigidos a la enfermedad cuando ya ha hecho acto de presencia.  

Por eso siempre hay que trabajar para mantener la salud con un programa terapéutico como el siguiente:

•Eliminar los alimentos procesados y añadir a la dieta alimentos frescos: frutas, verduras y pescado salvaje, frutos secos, semillas como el sésamo y cereales, entre otros alimentos. Y es importante seguir unos horarios regulares en las comidas para conseguir  una buena digestión.

•Practicar Meditación, o al menos relajación.

•Practicar  asanas  mínimo  30´ al día.

•Dormir bien es necesario para el descanso cerebral y hay que aumentar las horas de sueño hasta conseguir dormir al menos  un total de 8 horas cada noche. Para esto influye mucho que la cena se haya tomado al menos 4  horas antes de acostarse.

Yoga abarca la práctica física y la mental. Esta combinación aumenta la conexión entre los dos hemisferios cerebrales. Su práctica diaria nos da un mayor control sobre el sistema nervioso autónomo y regula la actividad cardiaca, la temperatura de la piel y la circulación de la sangre. Y previene el envejecimiento prematuro del aparato locomotor, manteniendo la espina dorsal y las articulaciones más flexibles. 

La manera en que vives es un factor determinante en el modo en que funciona tu cuerpo.

Con mis mejores deseos.

Primeros pasos en la meditación

Meditar es una experiencia que nace de la práctica y no del estudio.

Buddha tree, Ayutthaya

La naturaleza de la mente es cognitiva, se involucra en las sensaciones y en los conceptos  para dar forma a los pensamientos. Pero tiene otra naturaleza más profunda capaz de detener el estado básico pensante. Para esto hay que disolver la energía que alimenta los pensamientos y se consigue con la inmovilidad en la asana, la abstracción de los sentidos y la concentración mental.

Aunque se aprende a meditar meditando es temerario lanzarse a cualquier intento de meditación sin seguir al menos unos pasos básicos, y son:  una alimentación adecuada, practicar asanas -o un ejercicio físico moderado- y  pranayama para crear y mantener un cuerpo sano. 

Si duelen las piernas, si duele la espalda por mantenerla recta, si duele un diente…. son obstáculos que limitan la experiencia o la frustran por completo. Con la ausencia de dolor y de problemas físicos se evita que la atención se desvíe hacia lo externo y pueda viajar hacia dentro. 

La palabra ritual da la sensación de aportar contenido religioso. Pero un ritual es seguir unas pautas para facilitar el proceso meditativo. El ritual tiene un impacto de orden sobre la mente y ayuda en la práctica:

•Llevar a cabo una higiene personal, incluida la ropa, antes de sentarse a meditar en un lugar oscuro. 

•Buscar siempre la misma hora. 

•Encender unas velas en señal de agradecimiento después de la meditación.

•Meditar con el estómago vacío. 

•Meditar siempre en el mismo lugar mirando al norte o al este, y dedicarlo exclusivamente a la meditación. 

•Los chakras comunican zonas del cerebro con la médula espinal por eso es imprescindible mantener la columna erguida. Hay que mantener un espacio entre las vértebras mientras la piernas descansan relajadas sobre la esterilla, sin presionar con ellas en ningún momento hacia el suelo. La asana de meditación por excelencia es siddhasana. Usar otra postura sentada en caso de poca flexibilidad. Lo importante es mantener la columna recta, las manos unidas en el regazo y la barbilla ligeramente inclinada hacia la nuez de la garganta. 

•Empezar a sentarse solo unos pocos minutos, 10´ por ejemplo, cada día a la misma hora, en el mismo lugar, a oscuras. Sin prisa por aumentar ese tiempo, con paciencia.

•Dejar que la mente se dirija hacia donde quiera, sin forzar nada. Que pasen los días, y al cabo de unos meses empezar a practicar concentración. La manera más fácil de concentración es enfocar la atención en un objeto, sin hacerse preguntas, solo visualizar. Volver a la imagen y una y otra vez hasta conseguir que no la interrumpa ningún pensamiento. Esto puede parecer fácil. No lo es. 

La práctica de la concentración -la visualización de un objeto es la práctica más fácil para adquirir concentración- es necesaria para preparar la mente para  el siguiente paso. De hecho pasarán meses incluso años antes de abandonar la concentración y poder llamarlo meditación. La meditación va más allá de la conciencia -de hecho en la meditación se pasa por 4 estados de conciencia, -pero eso es otro tema-

Práctica, práctica, práctica.

Con mis mejores saludos.

¿Qué sabemos sobre meditación?

Confundimos la actitud con la personalidad y tal como actuamos nos definimos. La actitud está condicionada por la influencia de todo lo que tenemos alrededor, la personalidad hay que descubrirla en nuestro interior.

Meditar es sentarse en silencio

Meditar es iniciar una relación íntima con uno mismo para desarrollar una base estable frente a una realidad cambiante. En ese punto, donde somos capaces de pensar, decir y sentir lo mismo, podemos descubrir quien somos.

Cada persona es un mundo por lo tanto los cambios también lo son, pero en reglas generales podemos decir que:

La capacidad de tomar decisiones se libra del miedo a los resultados.

Se disuelve el ruido mental provocado por un flujo constante de pensamientos que, normalmente, van llenos de miedos, dudas, deseos… y nos alejan de la concentración. Solo satisfacen a la mente durante un instante, y una vez satisfecha necesita buscar otro nuevo para intentar llenar un pozo que no tiene fondo.

El pensamiento tiene peso, color, tamaño, es como un objeto. Nuestros pensamientos crean un mundo de placer o de dolor. La meditación nos lleva más allá del intelecto y los sentidos y nos permite una selección serena entre lo que vale y no vale la pena. 

El espacio entre pensamiento y pensamiento es cada vez mayor, y, en esos huecos, el estado de calma va creciendo con la práctica.

La meditación provoca cambios físicos en diversas zonas del cerebro, por lo que podría modificar la pérdida de espesor del tejido cerebral asociado con la edad. También reduce el estrés biológico que se produce a nivel molecular.

Las células no son otra cosa que la agrupación de átomos que se mantienen unidos por una acción energética cohesiva. Si esa energía disminuye los átomos se separan y aparecen los radicales libres. A esta energía los rishis la llamaron ojas -la goma de pegar del universo- que podemos mantener activa en la meditación profunda.

Extracto de la revista “Investigación y ciencia”, 2015; sobre el envejecimiento del sistema inmunitario: “ Cada célula tiene en los extremos de los cromosomas unas secuencias de ADN llamadas telómeros. Son sintetizados por la enzima telomerasa y son necesarios para que el ADN cromosómico se duplique. La mayoría de las células de nuestro cuerpo (células somáticas) no producen telomerasa, por lo que los telómeros se van acortando inevitablemente en cada división celular. LLega un momento en el que son tan cortos que ya no pueden realizar su función durante la duplicación cromosómica, de modo que la célula deja de dividirse y muere”.

La telomerasa es pues una enzima que regula la longevidad celular. Alarga los segmentos de ADN en los extremos de los cromosomas que se acortan cada vez que la célula se divide. Y cuando esa longitud disminuye tanto que llega a un punto crítico, la célula deja de dividirse y muere. La meditación aumenta la actividad de las telomerasas lo que ralentiza el proceso de su envejecimiento.

La meditación no es una técnica que abre atajos donde no los hay (las meditaciones guiadas no son más que un puente para reconducir  la mente hacia la concentración, no son una meditación propiamente dicha). Cuando meditas nada cambia a tu alrededor si es eso lo que esperas o pretendes. Pero, poder comprender y controlar la mente te libera de la confusión, del miedo a las decisiones, de estar condicionado por lo que te rodea, y te hace libre. El desafío es descubrir nuestro mundo interno para actuar con consciencia en el externo.

Con mis mejores deseos.


El estrés, el sistema inmune, y la meditación

En una situación de estrés el sistema simpático activa el sistema muscular, acelera el corazón para llevar sangre a las extremidades -se prepara la lucha o la huida-, sube el nivel de azúcar, la respiración sufre alteraciones y se detiene la actividad digestiva porque la sangre que debería estar en el estómago se traslada a las extremidades.

Cuando la situación de alerta acaba se recupera la normalidad. Pero si esto no ocurre, si el sistema nervioso parasimpático no pone freno, la corriente emocional continúa dando paso a la ansiedad.

Padmasana

La ansiedad actúa sobre todo el sistema corporal y afecta especialmente al sistema inmunológico. La linfa forma parte de este sistema y en sus ganglios se crean células -linfocitos- cuya importante función es eliminar bacterias, virus, células anormales… 

Como la linfa se mueve solo en una dirección, necesita la ayuda de la respiración y del trabajo muscular para llevarla desde los extremos del cuerpo al corazón y allí verter los residuos tóxicos que la sangre llevará a su expulsión.

La falta de una respiración regular y profunda, provocada por estados emocionales estresantes, impide el movimiento linfático que a su vez debilita el sistema inmunológico por la acumulación masiva de toxinas. 

Meditar es el arte de detenerse y ser. Desde luego no es un atajo, al contrario, es una camino que requiere voluntad y esfuerzo pero que nos puede sacar de situaciones insostenibles. Pero posiblemente sea el modo más eficaz de conseguir un estado de equilibrio y calma que permita tener bajo control las situaciones de estrés para evitar que se prolonguen y se conviertan en ansiedad.

¿Cómo aprendo a meditar? 

Mi maestro a esto siempre responde: ¿Cómo aprendes  a dormir? Tiene que ver con el hábito de pasar horas de quietud y de silencio sentado en asana de meditación. De dejarte llevar sin forzar nada; ni siquiera hay que forzar el no pensar. 

Estamos formados por átomos y la energía los mantiene en estado de cohesión -algo así como unidos, pero sin necesidad de tocarse-. La meditación te sumerge en un estado que aumenta esta energía interna y provoca cambios en los circuitos cerebrales y en todo el organismo. Este estado de equilibrio reduce el estrés biológico que se produce a escala molecular -es ese estrés que no percibes y que está absolutamente fuera de tu consciencia-.

Busca la hora en la que te sientes más cómodo y procura meditar siempre a la misma hora.

Busca un rincón tranquilo y oscuro dedicado única y exclusivamente a la meditación.

Enciende incienso cuando no estás meditando para limpiar el espacio.

Es imprescindible mantener la asana con la columna estirada y la barbilla recogida en absoluta inmovilidad. Solo cuentan los minutos en los que has permanecido completamente inmóvil.

Las dificultades surgirán durante meses, puede que durante años. Las piernas se duermen. La mente tiene vida propia y no deja de pensar. La columna pesa y duele en el intento de mantenerla recta. Aquí es donde se expresa el trabajo previo de las asanas que permite mantener la asana inmóvil, al menos durante 10´ al principio. No hablo de estar sentado diez minutos, hablo de estar absolutamente inmóvil diez minutos.

Haz un cambio de hábitos, aprende técnicas respiratorias con el pranayama y entonces todo será un poco más fácil en la meditación. Tomar la decisión de vivir una vida feliz y sin miedos es la más importante que harás en tu vida.

Con mis mejores deseos.

¿Por qué es tan difícil cambiar de hábitos?

Nuestros propósitos se vienen abajo cuando entra en juego el esfuerzo. Y es que ningún cambio es fácil ni inmediato. Se implantan con facilidad los actos que satisfacen rápidamente a la mente, por eso los repetimos una y otra vez hasta que acaban convirtiéndose en un hábito.

Los hábitos crean registros, impresiones mentales. 

Imagina un disco, lleno de surcos, pistas, y una aguja que gira sobre ellos. La aguja se queda enganchada dentro del surco de la canción que más se escucha, y cada vez lo hace más profundo. Una vez allí hasta que no haces el esfuerzo, te levantas y la llevas a otro surco no pasa a otra canción. Si no lo haces así, la aguja puede seguir en la misma pista eternamente sin dar oportunidad a escuchar nuevas canciones.

Nuestra mente funciona del mismo modo. Los hábitos repetitivos crean esos surcos, llamados “samskaras” -filosofía Yoga-. Funcionan así tanto si las acciones son adecuadas o inadecuadas. La repetición es lo que les da la fuerza.

Si cada día a la hora de salir del trabajo compras un pastel de chocolate, esa acción repetitiva se convierte en un hábito, y a esa hora, y en esas circunstancias, la mente te va a pedir el pastel de chocolate. 

Si decides hacer un esfuerzo, y sustituir el pastel por un pedazo de algo saludable -una compota de manzana con canela- y eres capaz de mantenerlo por un tiempo llegará el momento en que la mente te pedirá la compota. 

Ser capaz de sustituir un hábito no saludable por otro saludable te saca del viejo samskara y te da libertad en la toma de decisiones.

Eliminar estos samskaras “negativos” requiere gran fuerza de voluntad. Es algo que está muy marcado y la mente lo necesita para sentirse completa. 

Las adicciones viven en nuestro subconsciente en constante estado de alerta y minimizan la fuerza de voluntad.

¿Cómo podemos eliminar estos samskaras?

No podemos eliminarlos. La solución es sustituirlos por otros nuevos y positivos.

¿Que es la voluntad?

La voluntad no es emocional ni intelectual. Aparece donde hay deseo y placer. Eso nos da el impulso para seguir adelante. Si no hay un objetivo, un deseo, es difícil. Pero cuando sabemos claramente lo que queremos nada se interpone ni nada es más fuerte que la voluntad.

Siempre con pequeños pasos se obtienen  grandes cambios. 

Imponer una dieta demasiado exigente o rigurosa se puede mantener un tiempo mientras en la mente exista un objetivo, pero, cuando el objetivo desaparece caemos fácilmente en las tentaciones. 

Enfocar la voluntad hacia una dieta saludable, con unas buenas razones, acaba por mejorar el estilo de vida. 

Una dieta equilibrada depende no solo de los alimentos, también de la edad, de las estaciones, de los horarios y de la zona geográfica en la que vivimos.

 Un estilo de vida es el que nace sin necesidad de esfuerzo porque está integrado en tu día a día. Vivir yoga y ayurveda fortalece la voluntad y minimiza los daños que puede causar una dieta incompatible.

Con mis mejores deseos.

Practica “Pranayama” para combatir el coronavirus

El virus ataca al sistema respiratorio invadiendo las células pulmonares, provocando neumonía y dificultad respiratoria. 

Practica pranayama y combate el coronavirus

En este punto el sistema inmunitario se pone en estado de alerta para reparar el tejido pulmonar. Si el sistema inmunitario está débil se descontrola y ataca todo lo que se encuentra en el camino. Pero podemos limpiar y fortalecer el sistema con hábitos saludables, una alimentación adecuada y con el trabajo respiratorio del pranayama.

Si eres un practicante avanzado de yoga ya sabes de qué estoy hablando. No olvides cada día, después de la higiene personal, trabajar la respiración ujjayi combinada con kapalabhati para una regeneración celular adecuada.

Si el pranayama es nuevo para ti puedes seguir las indicaciones en el link, de este mismo blog, del que te dejo aquí un fragmento:

“La tensión impide que la respiración sea rítmica y profunda:

-Túmbate y apoya la cabeza sobre una manta doblada que esté en contacto con los hombros. No dejes que haya hueco entre la nuca y la manta.

-Lleva  ligeramente la barbilla a la nuez de la garganta. Esta acción alarga las vértebras cervicales. Boca cerrada -la respiración ha de ser nasal-. Mandíbulas relajadas.

-Recorre mentalmente las partes de tu cuerpo. Siente una a una y suelta poco a poco todo el peso del cuerpo. Te llevará un tiempo relajarte por completo.

-Busca la respiración. No fuerces nada, deja que todo surja poco a poco de un modo natural”.

Ahora el trabajo consiste en: cada respiración ha de tener la exhalación más larga que la inhalación. Inhala dos segundos y exhala durante 6 segundos. Así consecutivamente el tiempo que consideres oportuno, sin forzar. 

Poco a poco, día a día, ve aumentando el tiempo de duración de las respiraciones, pero siempre guardando la misma proporción.

El pranayama permite una entrada extra de oxígeno que rejuvenece todo el sistema celular. Aporta la tranquilidad mental necesaria para mantener el control y no caer en el desánimo. Y además te ayuda a dormir más relajado y profundo.

Con mis mejores deseos.