La cena y el sueño: una relación íntima

La alimentación y el sueño son los pilares de una buena salud. La alimentación es el material usado por el organismo para activar las funciones biológicas, incluido el sueño.

Normalmente cenamos tarde, de manera abundante y la hora de irse a dormir siempre es una incógnita. Estos hábitos irregulares alteran los ciclos biológicos y sus efectos repercuten en el sueño.

Las cenas abundantes influyen en el sueño profundo

La mejor hora para la cena
La mejor hora es alrededor de las 19:00 para dejar al menos de 2 a 3 horas entre la cena y la hora de ir a la cama.

Acostarse sobre las 22:30 te permite entrar en la fase de sueño profundo que se da de modo natural entre las 23:00 y las 24:00. Cenar tarde significa que la digestión a esas horas está activa pero las células en este momento no disponen del oxígeno necesario (en este estado de calma total el cuerpo absorbe un 8% menos de oxígeno) para oxidar los alimentos de ese proceso digestivo. También las hormonas, responsables del crecimiento celular que rejuvenece el organismo, se segregan durante estas horas de sueño profundo.

Igual que el sol y la luna se rigen por sus ciclos naturales nuestro cuerpo también funciona acorde a ellos. Hay que readaptar, en la medida de las posibilidades personales, los horarios a los ritmos biológicos naturales.

¿Qué tipo de cena es la más adecuada?

Una cena ligera para evitar el complejo proceso digestivo nocturno. Por eso optar por cremas de verduras, batidos vegetales y sopas es lo más adecuado. Y preparados con alimentos de sabor dulce, ácido y salado preferentemente. También las leches vegetales aromatizadas con canela y cardamomo sientan bien a estas horas. La comida ha de estar cocinada, jugosa y caliente.

La cantidad sí importa

Une tus dos manos en forma de cuenco. Justo la cantidad que cabe en ellas es la que tu estómago necesita.

La cantidad excesiva de comida durante la noche multiplica el trabajo del hígado. Esto desencadena una guerra entre un cuerpo físico que ha de entrar en plena actividad metabólica y una mente que quiere descansar. Además la capacidad digestiva por la noche es mínima ya que desde el atardecer van disminuyendo las secreciones digestivas. El resultado es que una gran cena queda en gran parte por digerir.

Si no sientes hambre por la mañana y te sientes pesado, deberías preguntarte qué cenaste la noche anterior.

¿Qué es la melatonina?

La melatonina sincroniza nuestro reloj biológico. En la fase nocturna el cerebro segrega melatonina cada 24 horas. Es como poner el reloj de todas las células a cero para que, al cabo de 24 horas, se pongan de nuevo en funcionamiento con el siguiente ciclo.

La melatonina induce al sueño de manera natural cuando la glándula que la segrega funciona acorde a los ciclos naturales de luz y oscuridad. Si el estilo de vida altera estos ciclos de vigilia y sueño la segregación de melatonina se vuelve deficiente e irregular. Una dieta incorrecta, el ejercicio excesivo y el sobreesfuerzo, tanto físico como mental, acostarse tarde, el estrés, la luz, la TV y el exceso de aparatos eléctricos dentro de la habitación, pueden alterar sus niveles.

A partir de las 20:00 el nivel de melatonina empieza a subir hasta que alcanza su pico más alto sobre las 12:00 de la noche. Justo en el momento en que nuestra temperatura corporal suele estar más baja debido al estado de relajación corporal. Y el nivel más bajo es a mediodía; momento en el que en contrapartida se segrega más serotonina.

Efectos de un exceso de melatonina

En 1958 se empezó a investigar y trabajar en laboratorios para conseguir mantener los niveles de liberación de melatonina y evitar así la disminución que cambia en función de la edad. A los 35 se segrega más que a los 70 porque se duerme menos. Las pastillas, tabletas, gotas, cápsulas fruto de estas investigaciones inducen al sueño pero no lo mantienen. Las cantidades en cada comprimido son entre 3 y 10 mg cuando nuestro organismo en realidad necesita 1⁄2 mg. Ese exceso tiene contraindicaciones en gente que sufre diabetes, o que toma medicamentos como sedantes, antihipertensivos, antidiabéticos, inmunosupresores, anticoagulantes y otros.

Alimentos que aumentan la liberación de melatonina

La segregación de melatonina surge de forma natural a través del sueño, la meditación, viviendo en armonía con los ciclos naturales del día y la noche y con una alimentación adecuada. Una dieta rica en alimentos con alto contenido en triptófano ayuda a sintetizar ese 1⁄2 mg diario de melatonina que necesitas. La melatonina está relacionada con el bienestar, la serotonina con la felicidad.

Alimentos ricos en triptófano

•Huevos, sobre todo en la yema. •Pescado azul.
•Lácteos.
•Plátano, piña, aguacate, ciruelas. •Chocolate negro al 90% •Alga espirulina
•Vegetales: Calabaza, berros, espinacas, remolacha, apio, brócoli, dátiles, zanahoria. •Frutos secos: nueces almendras y avellanas
•Semillas: sésamo, calabaza, girasol y fenogreco
•Cereales: arroz integral, avena.
•Legumbres: garbanzos, lentejas

Tips

•Evitar comida fría y cruda, sobre todo por la noche.
•Aumentar en la dieta alimentos con sabor dulce: fruta, arroz, zanahorias, remolacha, almendras…. •Toma la fruta madura.
•Evitar la sal refinada.
•La leche caliente antes de acostarse, aromatizada con canela y cardamomo, concilia el sueño.
• Evitar toda actividad excesiva tanto mental como física por la noche. La noche es el final de un día de trabajo e ideal para un merecido descanso.

La salud no es un hecho fortuito es el resultado de las acciones de cada día. Recuperar horas de sueño favorece al rejuvenecimiento celular y mejora tu rendimiento físico e intelectual.

Con mis mejores deseos. 

La fruta se come a bocados

Los gustos personales son el resultado de un estilo de vida en el que influye la comodidad debido a la falta de tiempo. Por eso a la hora de elegir los alimentos para nuestra dieta elegimos los que nos quitan menos tiempo en la cocina, los que son de fácil transporte o los envasados y preparados que evitan algunas incomodidades como tener que pelar fruta. 

La fruta madura bajo el sol

¿Masticar o beber fruta?

La fruta entera tiene la fibra en la pulpa y en la piel . Cuando la masticamos el tejido celular se rompe y su contenido se libera directamente en la boca, de ese modo los azúcares y la fibra continúan juntos un viaje que permite que el azúcar se disuelva lentamente en la sangre, mientras actúan los jugos gástricos evitando así las subidas de glucosa. 

Además, masticar crea un efecto saciante: en la boca el sabor del alimento unido al tiempo que se necesita para masticar permite mandar un mensaje al cerebro. Es un aviso de que se están ingiriendo alimentos, y ante esto el cerebro responde con la sensación de saciedad. Momento en el que puedes permitirte decir basta

También masticar fruta – como una manzana- limpia los dientes de forma natural. La fricción elimina la placa bacteriana y fortalece las encías.

Al hacer zumo el tejido celular se rompe -por el calor, presión…- y separa los azúcares de la fibra. Esta separación hace que se comporten como azúcares añadidos que pueden provocar subidas de azúcar -por la velocidad con que los hidratos llegan a la sangre en forma de glucosa-, con un aumento de micciones o de sed por esta pérdida rápida de líquidos. El nivel alto de glucosa sube a su vez el nivel de insulina y el resultado es que la glucosa acaba por convertirse en grasa.

Para sentirse satisfecho se  necesita una cantidad de azúcar cada vez mayor que provoca una sensación constante de cansancio y de hambre. 

Los zumos industriales emplean técnicas que someten al producto a altas temperaturas, entre 85º – 95º, durante varios minutos; en el envase queda agua y azúcar además de los conservantes, colorantes, etc.

En los smoothies se tritura pulpa y piel, pero normalmente se añade un lácteo. Esta mezcla de fruta fresca con lácteos no está recomendada por Ayurveda. Y aunque el lácteo ayuda a dosificar la subida de glucosa en el estómago pasan cosas no muy saludables: la fruta fermenta con mucha facilidad mientras ha de esperar a que el lácteo se digiera.

Masticar fruta de temporada, que ha madurado bajo el sol, es un regalo para el paladar y una fuente maravillosa de nutrientes que el cuerpo puede absorber fácil y saludablemente. En cuanto a los nutrientes de un zumo no solo ha de parecerlo sino que ha de tenerlos. 

Con mis mejores deseos.

5 imprescindibles para empezar bien el día

Podemos empezar el día con una rutina básica– los pequeños pasos generan grandes cambios- o podemos empezar el día como un elefante en una cacharrería. La planificación siempre da más libertad a pesar de dar la sensación de todo lo contrario y permite llegar a todo sin prisas, ni estrés.

Primera hora de la mañana

Los 5 imprescindibles para empezar bien el día son:

1 La higiene corporal externa e interna a primera hora de la mañana. 

La higiene dental y bucal: en la lengua y la boca se acumulan las toxinas que el cuerpo expulsa durante la noche y hay que desprenderse de ellas nada más levantarse para no volver a ingerirlas con el agua, o con el café, etc…

El agua de la ducha nos libera de las cargas nocturnas y nos anima a empezar el día. 

También la higiene interna o eliminación de residuos -mocos, orina, heces y legañas- es más efectiva por la mañana. Y cenar antes de las 19:00 permite al cuerpo el tiempo que necesita para eliminar residuos a primera hora de la mañana, que es cuando más activo está para estas funciones. Puede llegar a ser tan efectivo que la regularidad puede incluso evitar el estreñimiento. 

2 Sentarse en sukhasana -postura fácil de yoga- con la columna erguida, abriendo espacio entre las vértebras, resistiendo a la gravedad con los pies en el suelo y recogiendo el mentón en dirección a la nuez de la garganta. Son instantes de agradecimiento que nos protegerán a lo largo del día. Por muy mal que vayan las cosas siempre hay algo que agradecer. 

3 Abrir la ventana y practicar pranayama -con técnicas respiratorias básicas- para regenerar el sistema celular, aumentar la capacidad respiratoria y fortalecer el sistema inmunológico. 

4 Hervir agua -dejar que baje la temperatura- y tomar un vaso solo de ese agua ionizada para  hidratar las células y arrastrar toxinas. 

5 Y por último el desayuno

Es el mejor momento para consumir fruta: aporta energía, vitaminas, fibra, etc… todo lo que necesitamos para empezar el día con ánimo.

La fruta fresca no se consume mezclada con ningún otro alimento. 

Aunque están de moda los bowl de avena mezclada con todo tipo de fruta fresca hay que tener en cuenta que no todo el mundo la puede digerir si no está adecuadamente hidratada y cocida. 

Es mejor variar el tipo de fruta a lo largo de la semana en vez de mezclar muchos tipos de frutas en un mismo desayuno. 

En general hay que comer cada mañana fruta de temporada que ha madurado bajo el sol y no en una cámara. Y comerla a bocados mejor que licuada. 

La inversión de tiempo para estos 5 consejos que nos regala el Ayurveda es de unos 30/40 minutos, que nos permiten empezar el día en un estado saludable de armonía y equilibrio. Acostarse a una hora prudente permite levantarse sin pereza y de ese modo poder incluir pequeñas costumbres que traen grandes cambios. 

Con mis mejores deseos.

¿Piensas que el vinagre puede ayudarte a perder peso?

El vinagre no ayuda a perder peso. Ni el de vino, ni el de manzana…, ni en cápsulas.  Ningún alimento por sí solo lo hace. 

Para perder peso, y mantenerlo a largo plazo, es necesario crear un equilibrio entre una dieta saludable, unas cantidades de comida moderadas – incluye una hidratación adecuada- y unos horarios regulares entre otras cosas. El efecto “flash” de una pérdida rápida de peso suele tener fecha de caducidad. 

Condimentos 100% naturales

El vinagre cambia las propiedades de los alimentos, el sabor y la textura. Y aunque no hay ninguna evidencia que demuestre que el consumo de vinagre por sí mismo ayude a adelgazar si que posee propiedades que ayudan a: 

• Regular el nivel de glucosa en la sangre: por la resistencia de una parte del almidón que hace que disminuya la velocidad con la que los alimentos salen del estómago, esto crea una sensación de saciedad.

 • Asimilar mejor el hierro. Por eso va bien añadir un poco de vinagre a las legumbres -especialmente lentejas o alubias- cocidas. Pero tiene un inconveniente: para neutralizar la presencia del ácido acético el cuerpo toma calcio y magnesio de los huesos, creando un efecto desmineralizador. Por eso hay que controlar las cantidades. 

• Neutralizar las bacterias que pudren los alimentos.

•Aumentar la secreción de enzimas digestivas mejorando la asimilación de grasas, pero, no la eliminación de las mismas.

• Activar la circulación. Antiguamente se aplicaban baños de agua, vinagre y sal para suavizar la pesadez provocada por las venas varicosas.

El consumo de vinagre ha de ser moderado para evitar especialmente:

• La acidez, las hernias de hiato o las úlceras estomacales y la gastritis.

•Una agresión al hígado que contrae el estómago. Esto da sensación de saciedad porque el estómago reduce su tamaño, y aunque parezca beneficioso no lo es  porque lo que en realidad hace es dificultar su función digestiva. Puede dar náuseas, acidez o hinchazón abdominal.

• Desgastar las mucosas intestinales.

• La sensibilidad dental. Aunque es un blanqueante dental natural a la larga puede desgastar el esmalte por su poder abrasivo.

El vinagre según el Ayurveda

El efecto del vinagre aumenta dosha Pitta. Este desequilibrio afecta a la piel sensible, provocando picores, sed excesiva, acidez y sensibilidad dental. Sin embargo apenas afecta a dosha vata y kapha pero de todos modos no hay que caer en los excesos.

También podemos decir que es un alimento tamásico porque ralentiza la digestión. Esta parte sutil del alimento es la que afecta al plano mental provocando sopor e inactividad.

Si el objetivo es perder peso posiblemente sin cambiar hábitos no haya resultados. 

Con mis mejores deseos.

ENVEJEZCO

Pasan los años, afortunadamente, y las arrugas y las canas poco a poco van dibujando un nuevo aspecto físico.

Una imagen más que mil palabras

La piel es el órgano externo que muestra los cambios como un reflejo del estado interno; y si pudiéramos ver los pulmones, el hígado y el resto de órganos mostrarían los mismos signos de envejecimiento.

Que unas personas envejezcan más rápido que otras lo podría determinar la genética en un 30% y en un 70% el estilo de vida.

La piel adelgaza, salen arrugas y aparecen manchas. Se suda menos. Se reduce la sensibilidad al calor y al dolor. Si se toman medidas externas, que es lo habitual, la piel rejuvenece solo superficialmente, puede que le demos brillo unas horas al día, quizá meses, pero, interiormente y junto al resto de órganos siguen envejeciendo.

En las uñas aparecen surcos, se vuelven amarillentas y crecen más despacio. A todo esto se suma la vista cansada, la pérdida de fuerza y la falta de reflejos.

Se pierde estatura, tejido óseo y muscular. La pérdida de grasa reduce la energía y por eso se siente más frío.

La deshidratación aparece con mayor facilidad y las células reducen su tamaño.

Las extremidades se vuelven delgadas y el cuerpo ancho; se pierde la flexibilidad y la fuerza.

Los pulmones aumentan de tamaño pero también aumenta el volumen residual por lo que se pierde capacidad respiratoria.

Disminuye el tamaño del útero, de la vagina, del pecho y en los hombres aumenta el tamaño de la próstata.

Se segrega menos saliva y la digestión es débil por lo que cuesta más absorber los minerales. Los riñones filtran menos sangre, el hígado funciona lento y disminuye la motilidad intestinal.

El corazón aumenta de tamaño y sus paredes se vuelven más delgadas.

El sistema inmune se vuelve débil porque disminuyen los glóbulos blancos y cuesta recuperarse de las enfermedades.

Pues a pesar de esta interminable lista de alteraciones físicas podemos ralentizar este proceso degenerativo si tenemos en cuenta dos factores:

El estilo de vida tiene que incluir movimiento físico -hatha yoga, paseos- al menos media hora cada día. Y es muy saludable hacerlo antes de las comidas, no después de ellas.

Recuperar las horas de sueño nocturno. Para ello hay que acostarse pronto y readaptar nuestro cuerpo a los ritmos de la naturaleza. Dormir por la noche y vivir con la luz del sol. Evitar el estrés antes de irse la cama trabajando los pensamientos positivos.

Hacer trabajo respiratorio para recuperar la capacidad pulmonar, sobre todo porque las células buenas necesitan aire para vivir.

•Y la alimentación con una dieta completa, equilibrada y de cantidades moderadas que no solo favorece la absorción de nutrientes sino que facilita la eliminación de residuos, tan importante como la nutrición. Las células viven de lo que comemos, del aire y del sol. Toda regeneración empieza a nivel celular.

Aprender a mantener horarios regulares para las comidas y dejar que la digestión haya terminado antes de ingerir de nuevo ningún tipo de alimento.

Hay que aprender a beber agua. Es fundamental hidratarse con regularidad a lo largo de todo el día – y no en grandes cantidades solo en momentos determinados- con agua mineral de bajo nivel en residuo seco.

Todo la información es a nivel general y debe adaptarse a cada individuo según las necesidades marcadas por sus dosha en desequilibrio. En resumen hay que crear un estilo de vida saludable que a cambio recompensa con un equilibrio físico, emocional y mantiene vivo y joven todo un sistema celular que se regenera desde dentro y se muestra fuera, y “…pintarse la cara color esperanza, mirar al futuro…”

Reedito este post – en su día lo edite en un periódico digital pero a día de hoy ya no existe- en mi blog personal porque creo que puede ser de interés. Con mis mejores deseos.

Qué aburrido, otro post sobre la vitamina C

La vitamina C no la produce el propio cuerpo ,y, aunque su faceta más conocida es su capacidad antioxidante también es indispensable para:

•el crecimiento y desarrollo de todos los tejidos -vasos sanguíneos, piel…-, •fortalecer el sistema inmune ante las infecciones,
•estimular el sistema cognitivo,
•absorber minerales como el calcio, y el hierro procedente de los alimentos de origen vegetal.

Cómo la naturaleza es sabia nos la ofrece a través de los alimentos, aunque también podemos obtenerla con preparados vitamínicos naturales:

Con los alimentos
La cantidad necesaria de Vit C varía según el peso, edad, clima y estilo de vida del individuo. Pero basándonos en cifras aproximadas y en el supuesto de que en la edad adulta se necesita un promedio de 80 mg diarios: si 100 g de perejil contienen 138 mg, 100 g de pimientos contienen 129 mg, 100 g de coles de Bruselas contienen 42 mg, 100 g de papaya contienen 82 mg, 100 g de naranjas contienen 51 mg, etc…, es evidente que una dieta variada cubre sin problemas la cantidad de vitamina C que necesitamos.

La cocción de los alimentos reduce el nivel de Vit C que contienen, pero también reduce otros elementos. Por ejemplo 12 ́ de cocción en las espinacas reduce la vitamina C, pero a la vez reduce el nivel de ácido oxálico que -en estado crudo- impediría la absorción de calcio y de hierro.

Con los suplementos vitamínicos naturales.
En Ayurveda el chyawanprash -de sabor no muy agradable- es el tónico por excelencia con múltiples propiedades. Aporta gran cantidad de Vit C y minerales por los ingredientes que contiene: amla, ghee, azúcar, vanasaksheri, pippali, ashtavarga, darusita… Aunque no es recomendable para los diabéticos por su gran contenido en azúcar.

El exceso de vitamina C parece no producir daño alguno, porque, al ser soluble en agua, se supone que la gente sana puede eliminarla sin problema a través de la orina. Pero si afecta a las personas que padecen cálculos de riñón por su dificultad en eliminar ese exceso.

También puede causar diarrea, acidez, cólicos de estómago o náuseas. Además de acabar convirtiendo su poder antioxidante en oxidante.

El defecto de Vit C presenta síntomas como palidez, anemia, cicatrización lenta de las heridas, piel áspera y seca o dientes y encías débiles.

El cerebro en caso de necesidad puede concentrar una cantidad de Vit C 100 veces mayor al resto de los órganos para mantener la función cognitiva, pero esto acaba afectando al resto de tejidos.

Las causas que agotan los niveles de Vit C pueden ser las infecciones. Mezclar la vit C con otros antioxidantes -vit E, betacarotenos y selenio-. O combinar esta vitamina con medicamentos que controlan el nivel de colesterol.

Una dosis matinal para vivir 100 años es: después de la higiene bucal y de tomar un vaso de agua caliente, tomar una mezcla hecha con miel, limón y jengibre fresco.

Vivimos en un mundo en el que casi nunca podemos asegurar algo con certeza. Lo que se afirma hoy se desdice mañana. Lo que no cambia es la seguridad de que una dieta sana, variada y sin excesos aporta la cantidad necesaria de vitamina C y de todos los nutrientes necesarios para el organismo.

Con mis mejores deseos.

Las comilonas navideñas

He rescatado este post que publiqué el año pasado por estas fechas en un periódico digital porque, aunque la situación es bien distinta en lo que a reuniones familiares se refiere, el núcleo familiar sigue existiendo y también la intención de celebrar estas fechas tan señaladas que abren un paréntesis lleno de luz.

El post decía y dice así:

“ ¿Quién se resiste a las comidas navideñas, en una atmósfera relajada, rodeados de exquisita comida e interminables sobremesas? La voluntad flaquea y resulta muy difícil decir no.
Algunas medidas pueden ayudar a minimizar el efecto de los excesos que acaban por convertirse en sobrepeso, hinchazón abdominal y digestiones pesadas:

•Reduce las cantidades. Aunque el estómago es capaz de adaptarse a cualquier cantidad de comida cuando está lleno pierde su capacidad digestiva. No sacrifiques ese dulce navideño que tanto te gusta y solo tomas en Navidad, pero, solo una pequeña cantidad bastará para satisfacer el paladar y ser fácilmente digerida.

•Hay un lenguaje químico entre el cerebro y el estómago cuando comemos. El cerebro es el que decide que estás lleno cuando llega la información de la hormona leptina. Esta información tarda en llegar unos 15 ́. Si comes despacio cuando llega la señal has ingerido poca cantidad de alimento. Pero, en cambio, si comes rápido, eres capaz de ingerir una gran cantidad de comida antes de que llegue esa señal al cerebro para determinar que estás lleno. Por este motivo come despacio y lo más suave primero y lo más pesado después.

•Come relajado, paladea y saborea sin engullir la comida.

•No hables demasiado mientras comes, deja la conversación para la sobremesa.
Al hablar se pierde la atención en la masticación y se necesita descomponer más la comida bebiendo para tener la sensación de que tragamos el alimento, que llega al estómago sin apenas triturar. Los alimentos no digeridos se convierten en toxinas.

•Evita las temperaturas extremas en los alimentos; sobre todo no las mezcles. Ni tampoco mezcles demasiados alimentos para que la digestión sea más efectiva. La carne, el pescado y los huevos hacen las digestiones pesadas, evita mezclarlos con harinas refinadas.

•Con la edad la secreción gástrica disminuye así que elige con cuidado lo que vas a tomar de la mesa y no comas de todo.

•Cuidado con las lechugas, aunque su aspecto sea ligero no todo el mundo es capaz de digerirlas.

LUEGO DE LAS COMIDAS

•Luego de comer va bien relajarse, pero no dormir la siesta. Si eres practicante de hatha yoga, practicar supta baddha konasana luego de las comidas, hará milagros.

•Si has comido en exceso a mediodía cena una crema de alcachofas de temporada ( aumentan la secreción de bilis). Si prefieres no cenar nada, puedes tomar el agua que resulta de la cocción de las alcachofas.

ANTES DE LAS COMIDAS

•Si respiras correctamente el estómago recibe una buena cantidad de oxígeno. Te irá muy bien pasear o hacer un poco de ejercicio antes de las comidas así el alimento que vas a consumir se convierte en energía y no en grasa. •Tomar una fina lámina de raíz de jengibre (de sabor muy potente hasta que te acostumbras) fresco unos 10 ́ antes de las comidas estimula las enzimas digestivas. •La canela en las infusiones también aumentan las segregaciones de las enzimas digestivas.
•Por la mañana toma un vaso de agua que haya hervido previamente y tómala tan pronto haya bajado la temperatura.
•Si comes en exceso hidratos de carbono o azúcar hay que hidratarse. El agua es un lubricante, sobre todo en la digestión. Está en el organismo por el aporte que hacemos bebiendo durante todo el día.
•Cuando llega el alimento al estómago la saliva sigue haciendo su trabajo; si llega agua con la comida la saliva pierde sus características para digerir. Por eso no hay que beber mientras se come. Hay que beber antes o después de las comidas.
•Si sientes hambre primero bebe, a veces se confunde la sed con el hambre.
•Si tomas agua mientras comes el alimento resbala más rápido y por eso se siente la necesidad de comer más. Evita las bebidas frías mientras estás comiendo.
•Las comidas cocinadas con comino evitan los gases y la hinchazón abdominal.
•La cúrcuma elimina la acidez, pero no la tomes en seco. El sabor y las propiedades de las especias se potencian con su cocción.

INFUSIÓN DEPURATIVA

Las infusiones herbales ayudan al hígado a mantener su función hepática. Esta infusión es para tomar antes y después de estas fiestas un par de veces al día, siempre acompañada de una dieta ligera y equilibrada.

Para prepararla se mezclan las hierbas cuyas propiedades se detallan a continuación y se infusionan en agua caliente. Ingredientes: cardo mariano, tila, diente de león, alcachofera, rábano negro y unas gotas de extracto de ortiga verde. Se puede añadir boldo a esta mezcla pero sin abusar. Para tomar boldo es mejor dejar antes descansar el hígado con una dieta ligera. La cantidad de cardo mariano es la mitad en relación con el resto de los ingredientes.

Alcachofera – disminuye la grasa en sangre. Se suele mezclar con diente de león, ortiga verde y cola de caballo.

Boldo – estimula la producción de la bilis. Se tiene que tomar luego de comer y mejor mezclada con otras hierbas. Se suele abusar de ella por sus beneficios pero hay que tomarla con precaución, sobre todo dejar descansar antes el hígado con una dieta suave.

Cardo mariano – Regenera las células hepáticas.
Rábano negro – unas gotitas de extracto de rábano negro. Cantidad: una cucharada sopera por cada vaso de agua.

Con mis mejores deseos.