Tú, yo y las vitaminas

Comer varios tipos de fruta a lo largo de la semana nos aporta energía de un modo natural a través de sus azúcares, agua, vitaminas y minerales, sin necesidad de recurrir a los frascos de suplementos químicos.

Es tan larga la lista de vitaminas y minerales que nos da la sensación de que no tomamos suficientes con lo que comemos. Pero de cada uno de ellos solo necesitamos unos mg, no Kg. Y tan malo es el defecto como lo es el exceso que puede causar problemas como: diarrea, náuseas, debilidad muscular y dificultad respiratoria.

La naturaleza es sabia y en cada temporada nos ofrece varios tipos de fruta. Ahora es el momento de:

Los higos, la comida de los filósofos ¿será porque su contenido en ácido fólico, calcio y magnesio ayuda a aumentar la memoria? Las manzanas, tan ligeras que al sumergirlas en un cuenco de agua no se hunden por todo el aire que contienen. La uva, manjar de dioses y parte de la cultura mediterránea: pan, aceite y vino.
Y del humilde caqui clásico, el maduro, el que contiene gran cantidad de agua. Pero como es una fruta muy delicada, tanto en la recolección como en el transporte, lo están sustituyendo por el persimón que no es una variedad, es el resultado del uso de químicos para eliminar las semillas, endurecer la pulpa y la piel y así evitar mermas y daños que sufre la fruta hasta llegar a los puntos de venta.

Pero ¿qué pasa sí..?

•Sí el cuerpo no es capaz de digerir y absorber lo que comemos -por muy natural y sano que sea un alimento- no obtenemos ni energía, ni vitaminas, ni minerales… Por eso es aconsejable no comer fruta cerca de las comidas principales. Y es que si la fruta llega al estómago cuando aún hay otros alimentos, y viceversa, -por una cuestión de enzimas- disminuye el poder digestivo provocando gases, hinchazón y digestiones lentas.

El mejor momento de tomar fruta es en el desayuno para empezar la mañana ligeros, activos, llenos de fuerza y sin la ansiedad de querer consumir azúcar a lo largo del día.

•Tampoco es recomendable mezclar la fruta fresca con los lácteos. Ejemplo: el zumo de naranja tiene pH 3 y la leche pH 6,5, si se mezclan, el ácido de la naranja baja el nivel del pH de la leche aumentando el ácido clorhídrico del estómago. Esto es positivo para fabricar queso -que coagula por los ácidos de la fermentación- pero esta reacción en nuestro estómago fermenta la lactosa, corta la leche y aquí empiezan los problemas digestivos «y encima no fabricamos queso».

Tomar fruta, fresca y a bocados, mejora el estado de ánimo desde primera hora de la mañana y mantiene el nivel de vitaminas y minerales que el cuerpo necesita.

Con mis mejores deseos.


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