El pan el “patito feo” de las dietas

Cuando queremos adelgazar el pan es lo primero que suprimimos. Sin embargo, los hidratos son indispensables en una dieta equilibrada aunque el objetivo sea adelgazar.

No solo se necesita energía para realizar trabajo físico, la mente es el órgano del cuerpo que más consume. ¿Imaginas tu coche funcionando sin combustible? Los hidratos se convierten en glucosa que es el mejor combustible para los músculos y el cerebro. Consumir un poco de pan al día aporta los imprescindibles hidratos de carbono.

Nuestro pan tradicional es el de trigo. Su gluten le da fuerza a la harina para levar la masa, que se hincha en el horno creando un espectáculo. Nada se puede comparar con el olor del pan recién hecho.

Una rebanada de pan hecho con harina de calidad y agua no engorda. Quizá habría que revisar si el problema radica en una dieta desequilibrada, una falta de actividad física, unas cantidades exageradas de alimentos -por muy sanos que sean- o una mezcla excesiva de alimentos en una misma comida que impide digerirlos adecuadamente. En la digestión está la cuestión. 

¿Tostadas, corteza o miga?

Sustituir el pan artesanal por pan tostado envasado solo puede tener un punto positivo y es que a nadie le apetece mojar esas tostadas en una salsa.

Quitar la miga y comer la corteza del pan es una tendencia porque creemos que la apariencia ligera de la corteza engorda menos. La miga es más esponjosa porque contiene más agua y la corteza es seca porque al estar expuesta directamente al calor se deshidrata.

¿Pan integral o blanco?

Tienen prácticamente las mismas calorías. 100 g de pan blanco = 290 calorías vs 100 g de pan integral = 243 calorías. La diferencia radica en la cantidad de fibra que contiene un cereal completo en relación con uno refinado. Su índice glucémico es más bajo y al ser más rico en fibra sacia más. Pero no siempre podemos digerir con facilidad las harina integrales o eliminar los excesos de fibra. Lo mejor es probar: comer durante unos días la misma comida ligera, unos días acompañada de pan integral y otros de pan blanco. El adecuado será aquel que no de pesadez, acidez ni gases.

Los alimentos de calidad no llevan conservantes, aromatizantes, etc. No podemos comparar un pan moreno mallorquín elaborado cada día con un pan precocido y envasado.

Sobre el pan moreno mallorquín Antonio, del Forn can Terés de Manacor, destaca que en Mallorca los panaderos artesanales usan su mezcla de harina personalizada, aunque por norma general podríamos decir que contiene:

-Harina de sopa: una harina rica en salvado aunque en menor cantidad que la harina integral.

-Harina integral con el salvado al 100%

-Y una parte de harina blanca.

Una característica del pan moreno mallorquín, que lo hace único en el resto de Europa, es que no contiene sal.

Antonio pertenece a ese grupo de panaderos que fomentan y valoran un pan de calidad. Están rescatando la harina del trigo “xeixa” que es la que se empleaba antiguamente en las casas rurales, y aunque es más difícil de trabajar tiene escaso contenido en gluten.

Le pregunto por los ingredientes de un buen pan blanco mallorquín y dice: _ “En realidad el pan blanco mallorquín no existe, sería lo que llamamos pan de pagés”.

Cada persona es un mundo y esto nos lleva hacia una alimentación saludable en la que cada uno necesita una dieta que no se puede generalizar.

Con mis mejores deseos.