Hidratar con doble cantidad de agua por cada ración de sémola de cous cous.
La ensalada lleva:
Cherry
Judías previamente hervidas.
Hierbas frescas: cilantro y albahaca.
Sésamo tostado y molido al momento para potenciar el sabor y sus propiedades -aporta un gran contenido en calcio-
Almendras fritas.
Sal de roca de los Himalaya, aceite de oliva VE y un poco de pimienta recién molida.
Ensalada vegetal de sémola de cous cous
Para las tortitas de bechamel vegetal:
No me atrevo, por la forma que tienen, a llamarlas croquetas , pero, están igual de buenas. Incorporar al fuego los ingredientes en este orden:
Margarina o mantequilla vegetal.
Harina de trigo.
Leche de avena
Sal
Remover constantemente, sobre todo por los lados que es por donde se quema con facilidad. Envolver en forma de tubo con un papel vegetal y dejar en la nevera el máximo tiempo posible. Cuando se convierta en una masa consistente sacar y cortar. Pasar por un poco de harina y listo. No es necesario rebozar con pan molido, pero por supuesto es una opción.
Una gran mayoría de la población sufre estreñimiento, al menos durante cortos periodos de tiempo, y puede llegar a convertirse en algo crónico, perjudicial y molesto.
Aunque aparentemente creamos estar tranquilos -así lo pensamos solo por el hecho de no estar enfadados- nuestro continuo flujo de pensamientos genera una ansiedad silenciosa que estresa al organismo celular, bloquea el sistema y colapsa las funciones corporales. Significa que aunque sigamos una alimentación adecuada y no comprendamos porque seguimos sufriendo estreñimiento, esta podría ser una de sus causas.
La acumulación de desechos daña al resto de órganos, y el hígado es el primero que recibe las toxinas procedentes de un tracto intestinal congestionado. Por eso, además de una alimentación saludable, adquirir algunos hábitos naturales ayuda a facilitar el tránsito evitando el estreñimiento y con él sus consecuencias:
•La primera hora de la mañana es el momento de atender las necesidades orgánicas. No hacerlo en el momento adecuado corta un ciclo natural que puede que no se dé otra vez a lo largo del día.
•Hay que atender las necesidades en el instante en que se presenten, sin demoras.
•La mañana es la mejor hora del día para tomar fruta, que de una manera muy eficiente colabora en el tránsito. Mejor no combinar demasiadas frutas en una sola comida, es mejor variar los diferentes tipos de fruta a lo largo de la semana. Y no es conveniente mezclar la fruta con lácteos.
•Una lámina de jengibre fresco -con un poco de sal- antes de las comidas enciende agni favoreciendo la digestión.
•El ghee o el aceite de oliva virgen extra combinado con el arroz u otro cereal se digiere mejor.
•Un vaso de leche tibia con jengibre tomado antes de acostarse nutre el cuerpo y calma la mente.
•El lassi con jengibre y comino está especialmente recomendado para los días calurosos. ¿Qué es lassi? Es un yogur rebajado y batido con agua.
•Que las cantidades de comida sean moderadas aumenta el poder digestivo.
•Masticar ni demasiado lento ni demasiado rápido para facilitar el trabajo a las enzimas digestivas. La comida cruda hay que masticarla muchísimo más. Lo mejor que hizo la aparición del fuego -hace 300.000 años- fue la cocción de alimentos como los cereales, que se convirtieron en alimentos fundamentales en nuestra dieta.
•Si hay distintos sabores en la comida se recomienda empezar por el dulce -patatas, remolachas, zanahorias, garbanzos considerados alimentos de sabor dulce- sacia más y se pueden controlar mejor las cantidades, después el ácido, salado, amargo y por último el astringente.
•Intentar no comer alimentos calientes mezclados con fríos, o alimentos pesados mezclados con alimentos ligeros, por ejemplo: garbanzos y lechuga
•Beber agua muy fría antes de las comidas no es nada recomendable porque debilita el poder digestivo. Es mejor evitar beber durante las comidas, pero si es necesario mejor que sea agua templada.
•Evitar comer mientras estamos con las emociones alteradas, ya sean buenas o malas.
Si no se digiere correctamente es difícil de eliminar. La correcta eliminación de los productos de desecho arrastra las toxinas, evita que perjudiquen el organismo y nos devuelve el buen humor.
Bebemos líquido, sobre todo en verano, pero ¿bebemos agua? Más personas de las que podemos imaginar no beben más de un vaso al día, otras ni siquiera eso. Y aunque las frutas y las verduras que consumimos contienen agua, a veces no es suficiente.
Agua pura y cristalina
El agua, pura y cristalina, es necesaria no solo para calmar la sed, su función es crear un medio acuoso para que se puedan realizar funciones metabólicas como: Regular la temperatura corporal. Lubricar y amortiguar el roce de los órganos. Ayudar en la digestión. Dar flexibilidad a los tejidos. Favorecer la circulación. Hidratar el organismo de modo adecuado para disminuir los depósitos de grasa.
La cantidad que hemos de beber dependerá del estilo de vida y de la dieta. Podríamos generalizar y decir que el promedio diario sería de unos 8 vasos. Pero eso sería arriesgado ya que no necesita la misma cantidad de agua un deportista, o un labrador que pasa el día bajo el sol, que alguien que lleva una vida relajada y sedentaria. También una persona que está en constante estrés o ejerce un trabajo intelectual necesita hidratarse, tanto como un deportista. Con una dieta rica en frutas y verduras 6 vasos de agua al día podrían ser suficiente. Sin embargo, si la dieta es rica en hidratos de carbono o en proteínas, a los 8 vasos se deberían añadir algunos más. Las estaciones también influyen, es evidente que no se necesita beber la misma cantidad en verano como en invierno.
El color de la orina puede indicar el nivel de hidratación: cuanto más blanco es el color de la orina menos agua se necesita.
Beber aguacon tragos moderados a lo largo de todo el día ayuda al organismo a asimilar y mantener la cantidad que realmente necesita. Beber una cantidad exagerada, en un espacio corto de tiempo provoca su inmediata eliminación y con ella los minerales que contiene. Los riñones en esta situación necesitan pedir ayuda al hígado que aparca sus propias funciones para atender la demanda. La consecuencia es que sintetiza menos grasa y con el tiempo puede provocar una inflamación.
Es evidente que perdemos unos 2 litros de agua al día a través del sudor, la orina y las heces, pero esto es absolutamente necesario para eliminar nuestras toxinas. Sin embargo, una pérdida en exceso de agua puede provocar deshidratación, y algunas de sus consecuencias pueden ser: Ansiedad Dolor de cabeza Repercutir negativamente en casos de Alzheimer o fibromialgia Acidez
Además, es importante valorar la calidad del agua que consumimos. El simple hecho de que el agua esté embotellada no es sinónimo de calidad, por eso es importante elegir la que reúna la mineralización adecuada y si es posible con un bajo nivel de residuo seco.
Es importante mantener un equilibrio a la hora de beber para evitar tanto el exceso como la deshidratación. Ni se debe encharcar el organismo ni hacerlo sufrir por escasez.
Es evidente que esta receta no tiene nada que ver con el cous cous de procedencia bereber. La he llamado así porque es la misma sémola que se usa en la receta de ese plato tradicional.
Sémola de cous cous y vegetales
INGREDIENTES
60 g de cous cous y 60 g de agua para cada ración.
Berenjena
Pimiento rojo
Calabacín
Zumo de limón
Una pizca de cilantro seco molido
Una pizca de pimienta en polvo
Una pizca de cúrcuma en polvo
Una pizca de chili molido
Sal rosa del Himalaya
ELABORACIÓN
Poner la cantidad deseada de cous cous en un bol e hidratar con agua caliente.
Dejar reposar sin que se pase. Queda hidratado, pero suelto.
Añadir el aceite de oliva VE, el zumo de limón y la sal.
Saltear las especias durante unos segundos. Añadir las verduras cortadas a dados. Primero el pimiento rojo, luego la berenjena y por último el calabacín.
Desmenuzar los granos de cous cous, porque habrá quedado apelmazado al absorber el agua, y verter sobre las verduras en la sartén.
Dorar en la sartén vigilando que no se pegue, y listo.
Meditar es una experiencia que nace de la práctica y no del estudio.
Buddha tree, Ayutthaya
La naturaleza de la mente es cognitiva, se involucra en las sensaciones y en los conceptos para dar forma a los pensamientos. Pero tiene otra naturaleza más profunda capaz de detener el estado básico pensante. Para esto hay que disolver la energía que alimenta los pensamientos y se consigue con la inmovilidad en la asana, la abstracción de los sentidos y la concentración mental.
Aunque se aprende a meditar meditando es temerario lanzarse a cualquier intento de meditación sin seguir al menos unos pasos básicos, y son: una alimentación adecuada, practicar asanas -o un ejercicio físico moderado- y pranayama para crear y mantener un cuerpo sano.
Si duelen las piernas, si duele la espalda por mantenerla recta, si duele un diente…. son obstáculos que limitan la experiencia o la frustran por completo. Con la ausencia de dolor y de problemas físicos se evita que la atención se desvíe hacia lo externo y pueda viajar hacia dentro.
La palabra ritual da la sensación de aportar contenido religioso. Pero un ritual es seguir unas pautas para facilitar el proceso meditativo. El ritual tiene un impacto de orden sobre la mente y ayuda en la práctica:
•Llevar a cabo una higiene personal, incluida la ropa, antes de sentarse a meditar en un lugar oscuro.
•Buscar siempre la misma hora.
•Encender unas velas en señal de agradecimiento después de la meditación.
•Meditar con el estómago vacío.
•Meditar siempre en el mismo lugar mirando al norte o al este, y dedicarlo exclusivamente a la meditación.
•Los chakras comunican zonas del cerebro con la médula espinal por eso es imprescindible mantener la columna erguida. Hay que mantener un espacio entre las vértebras mientras la piernas descansan relajadas sobre la esterilla, sin presionar con ellas en ningún momento hacia el suelo. La asana de meditación por excelencia es siddhasana. Usar otra postura sentada en caso de poca flexibilidad. Lo importante es mantener la columna recta, las manos unidas en el regazo y la barbilla ligeramente inclinada hacia la nuez de la garganta.
•Empezar a sentarse solo unos pocos minutos, 10´ por ejemplo, cada día a la misma hora, en el mismo lugar, a oscuras. Sin prisa por aumentar ese tiempo, con paciencia.
•Dejar que la mente se dirija hacia donde quiera, sin forzar nada. Que pasen los días, y al cabo de unos meses empezar a practicar concentración. La manera más fácil de concentración es enfocar la atención en un objeto, sin hacerse preguntas, solo visualizar. Volver a la imagen y una y otra vez hasta conseguir que no la interrumpa ningún pensamiento. Esto puede parecer fácil. No lo es.
La práctica de la concentración -la visualización de un objeto es la práctica más fácil para adquirir concentración- es necesaria para preparar la mente para el siguiente paso. De hecho pasarán meses incluso años antes de abandonar la concentración y poder llamarlo meditación. La meditación va más allá de la conciencia -de hecho en la meditación se pasa por 4 estados de conciencia, -pero eso es otro tema-
Confundimos la actitud con la personalidad y tal como actuamos nos definimos. La actitud está condicionada por la influencia de todo lo que tenemos alrededor, la personalidad hay que descubrirla en nuestro interior.
Meditar es sentarse en silencio
Meditar es iniciar una relación íntima con uno mismo para desarrollar una base estable frente a una realidad cambiante. En ese punto, donde somos capaces de pensar, decir y sentir lo mismo, podemos descubrir quien somos.
Cada persona es un mundo por lo tanto los cambios también lo son, pero en reglas generales podemos decir que:
La capacidad de tomar decisiones se libra del miedo a los resultados.
Se disuelve el ruido mental provocado por un flujo constante de pensamientos que, normalmente, van llenos de miedos, dudas, deseos… y nos alejan de la concentración. Solo satisfacen a la mente durante un instante, y una vez satisfecha necesita buscar otro nuevo para intentar llenar un pozo que no tiene fondo.
El pensamiento tiene peso, color, tamaño, es como un objeto. Nuestros pensamientos crean un mundo de placer o de dolor. La meditación nos lleva más allá del intelecto y los sentidos y nos permite una selección serena entre lo que vale y no vale la pena.
El espacio entre pensamiento y pensamiento es cada vez mayor, y, en esos huecos, el estado de calma va creciendo con la práctica.
La meditación provoca cambios físicos en diversas zonas del cerebro, por lo que podría modificar la pérdida de espesor del tejido cerebral asociado con la edad. También reduce el estrés biológico que se produce a nivel molecular.
Las células no son otra cosa que la agrupación de átomos que se mantienen unidos por una acción energética cohesiva. Si esa energía disminuye los átomos se separan y aparecen los radicales libres. A esta energía los rishis la llamaron ojas -la goma de pegar del universo- que podemos mantener activa en la meditación profunda.
Extracto de la revista “Investigación y ciencia”, 2015; sobre el envejecimiento del sistema inmunitario: “ Cada célula tiene en los extremos de los cromosomas unas secuencias de ADN llamadas telómeros. Son sintetizados por la enzima telomerasa y son necesarios para que el ADN cromosómico se duplique. La mayoría de las células de nuestro cuerpo (células somáticas) no producen telomerasa, por lo que los telómeros se van acortando inevitablemente en cada división celular. LLega un momento en el que son tan cortos que ya no pueden realizar su función durante la duplicación cromosómica, de modo que la célula deja de dividirse y muere”.
La telomerasa es pues una enzima que regula la longevidad celular. Alarga los segmentos de ADN en los extremos de los cromosomas que se acortan cada vez que la célula se divide. Y cuando esa longitud disminuye tanto que llega a un punto crítico, la célula deja de dividirse y muere. La meditación aumenta la actividad de las telomerasas lo que ralentiza el proceso de su envejecimiento.
La meditación no es una técnica que abre atajos donde no los hay (las meditaciones guiadas no son más que un puente para reconducir la mente hacia la concentración, no son una meditación propiamente dicha). Cuando meditas nada cambia a tu alrededor si es eso lo que esperas o pretendes. Pero, poder comprender y controlar la mente te libera de la confusión, del miedo a las decisiones, de estar condicionado por lo que te rodea, y te hace libre. El desafío es descubrir nuestro mundo interno para actuar con consciencia en el externo.
da sabor, hace la miga esponjosa y favorece la conservación
100 g de agua
100 g de harina de fuerza
0,5 g de levadura fresca
Mezclar los ingredientes hasta que la mezcla sea homogénea y pegajosa. Tapar con film y dejar fermentar hasta que salgan pequeñas burbujas. Serán mínimo unas 4 horas, o mejor dejar reposar toda la noche para elaborar al día siguiente.
Ingredientes para la masa
350 g de harina de fuerza
1 cda de sal
½ cda de azúcar
15 g de margarina -es vegetal-
200 g de agua mineral templada
9,5 g de levadura fresca
Los 100 g de prefermento que hemos preparado con antelación
Hornear panecillos en casa
Amasar todos los ingredientes. Dejar reposar la masa, tapada, al menos 1 hora; ya que ha de crecer y al menos doblar su tamaño.
Hacer bolas de 80 g y dejar reposar otros 30´ más.
Hornear a 190º -dependera del horno- con calor abajo 15´. Después otros 5´ más a 200º con calor arriba para acabar de dorar.
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