Los frutos secos no engordan

Los frutos secos no engordan si se consumen en cantidades razonables. Con el cambio de temperaturas llegan los resfriados. La mejor prevención es mantener un sistema inmunológico fuerte que sea capaz de combatir cualquier anomalía en el organismo. Se consigue respirando aire puro, dando paseos por nuestras hermosas playas, y con una dieta nutritiva y adecuada.

Leche de almendras

Los frutos secos y los hidratos de carbono

Los llamamos secos por su bajo contenido en agua.

Los hidratos son imprescindibles por su aporte energético y su origen solo es vegetal. Los recibimos de los cereales, las patatas, las legumbres y los azúcares de la fruta. Los anacardos, las semillas de girasol y los piñones aportan 30 g por cada 100 g. El resto de los frutos secos no suelen superar los 10 g.

Los frutos secos y las grasas

Las grasas se encuentran tanto en los alimentos animales como en los vegetales. Las grasas saturadas aumentan el azúcar en la sangre y las insaturadas lo regulan. Los frutos secos aportan entre un 40% – 70% de grasas insaturadas; por tanto no contienen colesterol. El resto de grasas que contienen son ácidos grasos esenciales.

Los frutos secos y las proteínas

Los alimentos de origen animal contienen más proteínas. De hecho el aceite, la fruta … apenas contienen proteínas. Sin embargo, algo ocurre con los frutos secos y es que aportan gran cantidad de proteínas.

Los frutos secos y el ácido fólico

Presentan un contenido en vitaminas muy desigual por lo que es difícil generalizar.
El ácido fólico es una vitamina del grupo B. Es de esas vitaminas de las que solemos carecer. Una de sus funciones es transportar el oxígeno a las células. Su deficiencia altera la producción de glóbulos rojos. Obtenemos el ácido fólico necesario a través de las frutas, hortalizas, judías y garbanzos. Y de frutos secos como avellanas, almendras, semillas de girasol, cacahuetes y en menor cantidad de las nueces y los pistachos.

Los frutos secos y el calcio

Aunque el alimento estrella son los lácteos, los frutos secos también tienen un alto contenido en calcio. El sésamo es increíblemente rico en calcio, 30 g aportan 234 mg, un 30% de la cantidad diaria recomendada. Las almendras, avellanas y nueces también tienen un alto contenido en calcio.

Los frutos secos y el magnesio

El 70% del aporte del magnesio procede de los vegetales y de los frutos secos como almendras, nueces y pistachos.

Los frutos secos y el hierro

El grupo que aporta más hierro, aunque parezca mentira, es el compuesto por las legumbres y el arroz integrales. Los vegetales aportan vitamina C que es imprescindible para absorber el hierro. El sésamo, las semillas de girasol y la avellanas tiene un alto contenido en hierro.

¿Engordan los frutos secos?

Solo las grandes cantidades podrían provocar un aumento de peso o una mezcla inadecuada, frutos secos con fruta fresca, que complicaría el proceso digestivo.

Podemos tomar frutos secos en forma de leche

No es tan fácil digerir un fruto seco si las digestiones suelen ser pesadas y lentas. Una solución es hidratarlos con agua unas horas antes o tomarlos en formato leche. Una leche 100% es altamente perecedera, pero prepararla es tan sencillo que se puede hacer al instante y disfrutar de todos sus nutrientes sin aditivos.

Receta de leche de almendras

250 g de almendras crudas sin necesidad de quitarles la piel fina. Unas cucharadas de sésamo.
1 1⁄2 de agua.

Preparación

Escaldar y pelar las almendras, aunque no es necesario, ya que pueden ir con la piel directamente a la batidora. Añadir el agua.
Se pasa por el colador y se exprime toda la pulpa hasta que queda seca, y listo.
Se puede, tanto, endulzar con azúcar natural de caña, panela, miel… para preparar una rica taza de chocolate como añadir sal para preparar una bechamel.

Pulverizados

El proceso de pulverización los convierte en una especie de harina.Triturarlos en el momento que vamos a consumirlos permite que mantengan sus propiedades y no se produzcan alteraciones. Se pueden añadir a leches, salsas, yogur, galletas…

Tostados

Se someten a un proceso de torrefacción donde pierden humedad, y sus nutrientes se concentran. Por ejemplo, el cacahuete tostado tiene menos agua, más grasa y más calorías, aunque la diferencia es insignificante. Las grasas que contienen también experimentan cambios, no demasiado favorables, sometidas a las altas temperaturas.

¿Que cantidad sería la aconsejada?

La cantidad aunque depende de muchos factores como peso, modo de vida, tipo de actividad física, etc… está aproximadamente alrededor de 25 g al día.

Cuando tomarlos

Lo mejor es tomarlos a mediodía o por la tarde. También es beneficioso para los músculos tomarlos una hora antes de una clase de yoga u otra actividad física.

Parece que van a llegar los días fríos. En breve podremos disfrutar en la calle de esas buenísimas castañas asadas. Intenta que tu dieta contenga un poco de todo, sin olvidar los frutos secos, y sin que las cantidades sean excesivas.

Quería compartir este post con todos vosotros; que en su día edite en el periódico digital

” Diario Balear”. Con mis mejores deseos.

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