¿Por qué es tan difícil el cambio de hábitos?

Nuestros propósitos se vienen abajo cuando entra en juego el esfuerzo. Y es que ningún cambio es fácil ni inmediato. Se implantan con facilidad los actos que satisfacen rápidamente a la mente, por eso los repetimos una y otra vez hasta que acaban convirtiéndose en un hábito.

Los hábitos crean registros, impresiones mentales. 

Imagina un disco, lleno de surcos, pistas, y una aguja que gira sobre ellos. La aguja se queda enganchada dentro del surco de la canción que más se escucha, y cada vez lo hace más profundo. Una vez allí hasta que no haces el esfuerzo, te levantas y la llevas a otro surco no pasa a otra canción. Si no lo haces así, la aguja puede seguir en la misma pista eternamente sin dar oportunidad a escuchar nuevas canciones.

Nuestra mente funciona del mismo modo. Los hábitos repetitivos crean esos surcos, llamados “samskaras” -filosofía Yoga-. Funcionan así tanto si las acciones son adecuadas o inadecuadas. La repetición es lo que les da la fuerza.

Si cada día a la hora de salir del trabajo compras un pastel de chocolate, esa acción repetitiva se convierte en un hábito, y a esa hora, y en esas circunstancias, la mente te va a pedir el pastel de chocolate. 

Si decides hacer un esfuerzo, y sustituir el pastel por un pedazo de algo saludable -una compota de manzana con canela- y eres capaz de mantenerlo por un tiempo llegará el momento en que la mente te pedirá la compota. 

Ser capaz de sustituir un hábito no saludable por otro saludable te saca del viejo samskara y te da libertad en la toma de decisiones.

Eliminar estos samskaras “negativos” requiere gran fuerza de voluntad. Es algo que está muy marcado y la mente lo necesita para sentirse completa. 

Las adicciones viven en nuestro subconsciente en constante estado de alerta y minimizan la fuerza de voluntad.

¿Cómo podemos eliminar estos samskaras?

No podemos eliminarlos. La solución es sustituirlos por otros nuevos y positivos.

¿Que es la voluntad?

La voluntad no es emocional ni intelectual. Aparece donde hay deseo y placer. Eso nos da el impulso para seguir adelante. Si no hay un objetivo, un deseo, es difícil. Pero cuando sabemos claramente lo que queremos nada se interpone ni nada es más fuerte que la voluntad.

Siempre con pequeños pasos se obtienen  grandes cambios. 

Imponer una dieta demasiado exigente o rigurosa se puede mantener un tiempo mientras en la mente exista un objetivo, pero, cuando el objetivo desaparece caemos fácilmente en las tentaciones. 

Enfocar la voluntad hacia una dieta saludable, con unas buenas razones, acaba por mejorar el estilo de vida. 

Una dieta equilibrada depende no solo de los alimentos, también de la edad, de las estaciones, de los horarios y de la zona geográfica en la que vivimos.

 Un estilo de vida es el que nace sin necesidad de esfuerzo porque está integrado en tu día a día. Vivir yoga y ayurveda fortalece la voluntad y minimiza los daños que puede causar una dieta incompatible.

Con mis mejores deseos.

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