En tiempo de cerezas

Nuestro cuerpo se mueve en sintonía con un reloj biológico interno, que provoca que todo funcione en equilibrio y armonía, siguiendo un plan maestro.

Cerezas en primavera

Pero estamos tan absortos con lo que nos rodea, con mil necesidades, deseos y emociones insatisfechas, que acabamos perdiendo la conexión con ese ritmo natural y lo vamos sustituyendo por un ritmo nuevo y artificial, a lo que el cuerpo se va adaptando a duras penas.

Comemos cuando tenemos sed, vemos la TV en horas de sueño… Hemos pasado de subir a los árboles y vivir en cuevas a vivir en edificios de más de 30 plantas. Vivimos como un pez dentro de una pecera, lejos de un ambiente natural.

Le llamamos evolución, pero esto crea una desorientación funcional a la que creemos que el cuerpo se va acostumbrando, pero lo cierto es que el cuerpo se va debilitando. 

Nuestro cuerpo reclama nuestra presencia a través de la enfermedad; solo entonces nos acordamos que existe y conectamos con él de nuevo. Antes de que esto ocurra es mejor bajar cada día al suelo y vibrar a su ritmo.

Todos los órganos corporales necesitan su tiempo de actividad y su tiempo de descanso. Por ejemplo:

El hígado está más activo de noche que de día. Sin embargo, solemos tomar una cena excesivamente pesada sobre las 21:00 o más tarde, cuando debería de ser escasa y no más tarde de las 19:00

Cada célula tiene un tiempo de vida determinado y se renueva en determinados intervalos. La salud celular depende de que nuestro cuerpo se sincronice con los ciclos del día para estar activos, y de la noche para el descanso. La médula ósea, por ejemplo, produce más células sanguíneas por la noche. 

La secreción biliar está en su nivel más alto a mediodía de 12:30 – 13:30. Es la hora apropiada para la comida, en cambio comemos de 14:00 – 15:00.

El intestino grueso está más activo a primera hora de la mañana. Pero en nuestro hábito matinal no entra perder el tiempo en estos menesteres, llegamos tarde al trabajo, nos levantamos ya con preocupaciones y el resultado: estreñimiento. No hay nada peor que dejar de eliminar materiales de desecho.

La secreción de serotonina aumenta con la luz del día, y sobre todo a mediodía – sobre las 12:00- 13:00 h – con el ejercicio físico y con los alimentos dulces. El 95% de este neurotransmisor se forma en los intestinos, no en el cerebro, lo que muestra lo importante que es alimentarse a la hora correcta.

La secreción de melatonina se da sobre las 23:00 h. La melatonina entre sus funciones tiene la de ordenar a la célula su extinción para poder ser sustituida por otra fuerte y nueva. Si esto no ocurre, se prolonga el periodo propicio para la división celular, y la célula sencillamente no se renueva. 

Todo tiene un tiempo y un espacio y, equivocadamente, creemos que lo que no se hace ahora lo hará el cuerpo luego en cualquier momento, pero eso no es así, cuando el ciclo pasa la función se ralentiza o simplemente se anula. 

Queda un trabajo por hacer, y es volver a conectar con los ciclos biológicos que marca la propia naturaleza para mantener las funciones vitales fuertes y rejuvenecidas constantemente.

Con mis mejores deseos.


¿Por qué si duermes poco comes más?

Dormir 8 horas mantiene en equilibrio el sistema hormonal y le ayuda a realizar sus funciones sin alteraciones. ¿Pero qué pasa si duermes poco o mal?

Las hormonas, el sueño y el hambre

La leptina -solo a título informativo decir que entre sus funciones tiene la de neutralizador vírico- es una hormona que informa al cerebro de que estás comiendo, y este, ante esa información responde con la sensación de saciedad, entonces te sientes lleno y dejas de comer. 

Los niveles de leptina son más altos por la mañana y disminuyen a lo largo del día. Por eso es más fácil sentirte saciado cuando comes que por la noche cuando cenas. 

Cenar tarde y más de lo debido impide un sueño profundo y satisfactorio, y, ¿qué pasa que si no duermes bien?  Cuando no duermes bien pierdes energía y para recuperar ese extra de energía que el cuerpo necesita se elevan los niveles de grelina. ¿Qué hace la grelina? manda un mensaje -hiper estimulando las neuronas del hipotálamo- al cerebro pidiendo más y más alimento para obtener esa energía que le has quitado por dormir poco, y por eso, la respuesta cerebral es la sensación de hambre

Irse a la cama en plena digestión – que tiene una duración aproximada de 6 horas- y pasado el ciclo de sueño que se inicia sobre las 23:00h, impide la secreción de melatonina -que se libera por la noche cuando el cuerpo está en ayunas para ayudar en las funciones metabólicas-. La escasez de melatonina aumenta la posibilidad de no dormir suficiente.

Si duermes poco o mal el nivel de leptina baja y el de grelina sube. Y por comerlo y beberlo, te encuentras en medio de esta batalla leptina – grelina. Con una respuesta a la leptina que no llega para decir BASTA y con una respuesta a la grelina que pide MÁS. Aunque las protagonistas en este caso son la leptina y la grelina, todo un sistema hormonal entra en juego y si esto continúa durante días da lugar a un desequilibrio hormonal.

Por eso la medida a tomar desde el punto de vista Ayurveda ha de ser una puesta a punto global, con una alimentación adecuada, respetando los horarios y las cantidades de comida, y acompañada de unos hábitos saludables.

Algunos alimentos que aumentan la secreción de leptina son: brócoli, almendras, pomelo, zanahorias y arroz… 

Las frutas, las legumbres, las verduras, los frutos secos… ayudan a moderar el apetito. Y además son ricos en triptófano que ayuda a regular el sueño. La necesidad de tener que masticar estos alimentos hace que estén más tiempo en el estómago, esto produce menos grelina – ya que aumenta cuando el estómago está vacío-. Y en los intestinos se puede liberar otra hormona -que aunque da igual como se llame, por si te interesa se llama colecistoquinina- que juega también un papel importante en dar sensación de saciedad. 

Con mis mejores deseos.


¿Por qué es tan difícil el cambio de hábitos?

Nuestros propósitos se vienen abajo cuando entra en juego el esfuerzo. Y es que ningún cambio es fácil ni inmediato. Se implantan con facilidad los actos que satisfacen rápidamente a la mente, por eso los repetimos una y otra vez hasta que acaban convirtiéndose en un hábito.

Los hábitos crean registros, impresiones mentales. 

Imagina un disco, lleno de surcos, pistas, y una aguja que gira sobre ellos. La aguja se queda enganchada dentro del surco de la canción que más se escucha, y cada vez lo hace más profundo. Una vez allí hasta que no haces el esfuerzo, te levantas y la llevas a otro surco no pasa a otra canción. Si no lo haces así, la aguja puede seguir en la misma pista eternamente sin dar oportunidad a escuchar nuevas canciones.

Nuestra mente funciona del mismo modo. Los hábitos repetitivos crean esos surcos, llamados “samskaras” -filosofía Yoga-. Funcionan así tanto si las acciones son adecuadas o inadecuadas. La repetición es lo que les da la fuerza.

Si cada día a la hora de salir del trabajo compras un pastel de chocolate, esa acción repetitiva se convierte en un hábito, y a esa hora, y en esas circunstancias, la mente te va a pedir el pastel de chocolate. 

Si decides hacer un esfuerzo, y sustituir el pastel por un pedazo de algo saludable -una compota de manzana con canela- y eres capaz de mantenerlo por un tiempo llegará el momento en que la mente te pedirá la compota. 

Ser capaz de sustituir un hábito no saludable por otro saludable te saca del viejo samskara y te da libertad en la toma de decisiones.

Eliminar estos samskaras “negativos” requiere gran fuerza de voluntad. Es algo que está muy marcado y la mente lo necesita para sentirse completa. 

Las adicciones viven en nuestro subconsciente en constante estado de alerta y minimizan la fuerza de voluntad.

¿Cómo podemos eliminar estos samskaras?

No podemos eliminarlos. La solución es sustituirlos por otros nuevos y positivos.

¿Que es la voluntad?

La voluntad no es emocional ni intelectual. Aparece donde hay deseo y placer. Eso nos da el impulso para seguir adelante. Si no hay un objetivo, un deseo, es difícil. Pero cuando sabemos claramente lo que queremos nada se interpone ni nada es más fuerte que la voluntad.

Siempre con pequeños pasos se obtienen  grandes cambios. 

Imponer una dieta demasiado exigente o rigurosa se puede mantener un tiempo mientras en la mente exista un objetivo, pero, cuando el objetivo desaparece caemos fácilmente en las tentaciones. 

Enfocar la voluntad hacia una dieta saludable, con unas buenas razones, acaba por mejorar el estilo de vida. 

Una dieta equilibrada depende no solo de los alimentos, también de la edad, de las estaciones, de los horarios y de la zona geográfica en la que vivimos.

 Un estilo de vida es el que nace sin necesidad de esfuerzo porque está integrado en tu día a día. Vivir yoga y ayurveda fortalece la voluntad y minimiza los daños que puede causar una dieta incompatible.

Con mis mejores deseos.